Estamos cansados de que todo sean historias felices y llenas de purpurina. Llevábamos un tiempo con ganas de traeros una pequeña sección en la que pudiésemos compartir con vosotros algunas de las historias de terror más escalofriantes que circulan por Internet. Aquí no encontraréis nada de risas o ‘buenas vibraciones’; aquí todo será mal rollo y ganas de salir corriendo despavoridos.

Hoy, para empezar, explicaremos una de esas historias que tocan elementos que todos podemos encontrar en nuestra casa: un rompecabezas…. y es que, de hecho, esta historia os ‘romperá la cabeza’… demasiado fácil el chiste, ¿no?

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El rompecabezas

Claire era una anciana que llevaba una vida completamente solitaria. Años atrás, su familia había fallecido de forma trágica en un accidente de tráfico. La soledad la consumía y, buscando un poco de distracción, acabó por comprarse un rompecabezas con tal de entretenerse.

Pasaron los años y ella se fue convirtiendo en una adicta a este tipo de juegos. Montaba rompecabezas sin parar… hasta que dio con uno que, en la caja, no mostraba ninguna figura; había muchas piezas, pero no se conocía cómo debía ser el resultado final.

Llegó a su casa con este nuevo reto y preparó su mesa, en la que montaba todos los rompecabezas, como lo hacía cada día desde hacía ya tanto tiempo. Fue colocando pieza tras pieza y, en ese momento, empezaron a escuchar ruidos por la casa.

Sentía como que, de repente, tenía una mirada clavada en la nuca. Esta situación sometió a la señora bajo un terror que no había sentido nunca antes y no pudo evitar empezar a temblar.

Cuando el rompecabezas empezó a arrojar una imagen, lo que podía percibirse en ella era la mismísima estancia en la que se encontraba la señora montando el rompecabezas: el salón, la mesa y, sobre todo, ella. Pero entonces tocó colocar la última pieza.

Colocó el fragmento de cartón mientras un miedo que no la había invadido antes la empujaba a no hacerlo… y lo que se encontró es que, en esta, podía verse a un hombre en la ventana de su casa observándola mientras terminaba de armar aquel juego de mesa.

Reaccionó de repente y huyó todo lo rápido que pudo hacia su habitación. Iba a coger todo lo que pudiese y a salir por patas de esa casa; algo no iba bien. Pero, justo al cruzar el umbral del dormitorio, se encontró al mismo hombre que había aparecido, segundos antes, en su rompecabezas.

Estaba de pie, justo delante de ella, y lo único que pudo ver fue, de forma fugaz, unos puntiagudos dientes largos y blancos. A la mañana siguiente, la policía encontró el cuerpo sin vida de Claire en la entrada de su habitación y, lo único extraño que encontraron en aquella casa fue un rompecabezas completamente blanco en la mesa del salón.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta historia de terror? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).