Tomás fue aquel niño que vimos en ‘Lo imposible’, aunque no la cara que conocimos por la pantalla. No hablamos de un personaje, sino de una persona real, viviente, sintiente, y más que pensante (según ha demostrado).

En 2004 tuvo la fuerza y la fortuna de sobrevivir al tsunami de Tailandia, del que más adelante sacarían una más que reconocida y galardonada pieza de ficción.

“Hay que cambiar el mundo y eso solo no se hace”.

Con sólo 22 años, el currículum de este joven ya desbanca el de muchos trabajadores experimentados, y no hablamos únicamente de su hazaña de supervivencia, sino también de sus viajes, de los que no ha dejado de aprender, y de los estudios que ha cursado en el extranjero, habiéndose graduado en una de las universidades más prestigiosas de EEUU.

En su día, durante una entrevista que dedicó al diario El Español, se le preguntó acerca de la política española, o mejor dicho, los políticos y sus formaciones universitarias, tema que indignó enormemente al joven, que no entendía cómo a pesar de tantos «destapes» de falsos títulos, aún no se había visto ninguna dimisión.

Y es que sin duda, todo ha cambiado mucho desde que conocimos su historia (en la que él tenía solo 8 años). A día de hoy, es uno de los cerebros fugados más valiosos de España.

Un título con suma cum laude en ciencia, tecnología y relaciones internacionales le ha ayudado a impulsarse hasta conseguir empleo como consultante asociado en Bain & Company, en Boston.

Pero sus estudios universitarios no han sido los únicos que ha cursado en el extranjero; terminó la secundaria en Norteamérica, y se sacó el Bachillerato en Gales. Todo pagado con becas, tras insistir hasta el infinito y mandar innumerables correos.

Al mismo tiempo que cursaba su carrera, se decidió por complementarla con trabajos temporales que le ayudaban con los gastos para llegar mejor a fin de mes, de forma que le faltaban horas en el día. Del mismo modo que le sobraban ganas e impulso para darlo todo en todo momento.

Tomás, en este punto de su vida, en el que todo lo ha conseguido a base de sudor, sangre y lágrimas, lo ve todo con una simpleza muy motivadora:

«Si trabajas duro puedes llegar muy lejos».

Está convencido de que «España está llena de gente inteligente, preparada y currante», pero que falta estímulo y motivación del estilo que promueven en las universidades estadounidenses.

«(Allí) La norma es que todo el mundo intenta sacar un sobresaliente (pero aquí), he sentido que, en ocasiones, había gente que con un notable, o notable bajo, les bastaba». 

Reconoce que el trabajo duro es su día a día, y que esto le motiva a esforzarse cada vez un poco más. También se lamenta por la falta de flexibilidad que ofrecen los estudios universitarios españoles; él mismo ha cursado asignaturas que no pertenecían a su grado, y esto le ha ayudado a enriquecer los conocimientos que sabe que le serían más útiles en el futuro.

Tomás vive con el sentimiento de urgencia de querer cambiar el mundo, aunque sea de forma pequeña, para que sus acciones ayuden a inspirar a otros, y de esta manera hacerlo poco a poco más grande (el cambio). Con este pensamiento en mente, él está completamente decidido a ayudar a los demás.

 “Tener en cuenta que podemos morir en cualquier minuto te permite vivir de una manera más rica”

¿Qué piensas de la vida que lleva ahora Tomás? ¿Crees que su idea para cambiar el mundo está bien concebida? ¿Estás de acuerdo con lo que piensa sobre la educación? Cuéntanos tu opinión en los comentarios de Facebook e Instagram.

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Fuente: El Español