Juliana era una chica de 22 años, estudiante de magisterio que, desde el principio, se definió como una amante de la música en general, y de los ritmos latinos en particular: «Adoro el reggaetón, que la gente piense lo que quiera, pero no puedo decir que no, porque iría en contra de mis principios»:

También se definía como una persona un poco histérica y, para ella, una pareja debería tener mucho ‘sentido del humor y paciencia’: «busco una persona que me aporte, que me anime. Que me diga ‘tú puedes, echa pa’lante'».

José Miguel, de 24 años, se definía ya de entrada como un ‘chaval chapado a la antigua’: «soy un chico al que le gusta seguir dando flores, dando cariño, regalar osos, llevarla de viaje… soy una persona de la vieja escuela».

Las primeras impresiones de los dos fueron muy positivas. Juliana, por su parte, confesaba que lo primero que pensó al ver a José Miguel fue que era ‘mejor de lo que se esperaba’: «Me ha gustado, lo he saludado con ganas».

En la cena en sí, las cosas también apuntaban bastante bien. Ella se definía como una pareja que daba mucho, que se entregaba bastante. Él estaba de acuerdo con ella y, por lo que podía verse, había bastante feeling entre los dos.

Hablaron también de lo que hacían en su día a día y José reconocía se una persona tremendamente ocupada que, entre semana, trabajaba en un proyecto web personal y, por el fin de semana, se dedicaba a trabajar de camarero y en una discoteca.

Esto último, al parecer, no gustó demasiado a Juliana, ya que afirmó que ella era ‘algo celosa’: «No lo puedo evitar, porque la noche es la noche, me da igual la fama que tenga la noche, yo sé lo que es la noche. Si a mí me gusta un chico, pues voy a intentar ligármelo, porque uno no es de piedra».





José, por su parte, confesaba que él miraba demasiado al futuro: «Necesito una pareja que me haga vivir más el presente, que me saque de casa y me diga ‘vamos a hacer algo por ahí'»… y Juliana estaba encantada (si es que solo había que mirarle la carita que ponía…

Cuando Juliana ha confesado ser celosa, José se ha echado un poco para atrás: «Iba bien la cita, pero cuando ha dicho eso… me ha dejado un poco de piedra. He tenido relaciones anteriores donde he tenido muchos problemas por celos y eso crea muchas discusiones en la pareja».

Pero es que entonces salió el tema de la discordia: el reggaetón. Él le preguntó si ella era de esas que, cuando sonaba música latina, ‘lo daba todo’, a lo que ella, con absoluta sinceridad, confesó que sí.

Cuando toco decidir de si repetirían o no, Juliana lo tenía bastante claro: «a mí me ha gustado mucho, me ha encantado y sí, tendría una segunda cita con él». Pero él…«Hemos tenido mucho feeling, ha ido la cosa bastante bien. Pero hay otras cosillas que no han encajado mucho con mi forma de ser. El tema del reggaetón no es nada mi estilo».

Ella no se lo esperaba: «Me estás vacilando, yo creo que en lo importante hemos coincidido». La cosa se iba caldeando más y ella ironizaba con la situación: «sí, si escuchas reggaetón irás al infierno»… pero vamos, que es mejor ver el vídeo para entender la tensión que ahí se mascaba.

Aquí os dejamos el vídeo con el momento:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? Dejádnoslo en los comentarios. 

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