First Dates es uno de los programas más consolidados de la historia de la televisión de nuestro país. Cuando se emitió su primer capítulo, nadie podría esperarse que un programa de citas pudiese llegar a las cuotas de popularidad a las que ha llegado el formato presentado por Carlos Sobera… pero lo hicieron.

Han pasado ya unos cuantos años (o, lo que es lo mismo, casi 900 capítulos) y el éxito de First Dates no hace más que crecer y crecer cada día. Es verdad que, por lo general, este programa ha triunfado por el hecho de ayudarnos a encontrar el amor hasta en los casos donde se había perdido toda esperanza.

Pero es que también First Dates nos ofrece algo más aparte de todo eso: personajes televisivamente inolvidables. Seres de lo más divertidos, curiosos y, en ocasiones, algo sádicos que nos roban el corazón (o nos hacen perder los nervios, que hay de todo).

Y es que de eso, precisamente, os venimos a hablar hoy. Se trata de una de las citas más locas que hemos tenido este año… y no para bien, ya que pocas veces hemos escuchado tantas burradas en tan poco tiempo.

Carolina, por un lado de la mesa, era una mujer con unas expectativas muy altas respecto a su pareja. Había tenido una vida sentimental bastante movidita y lo cierto es que, teniendo en cuenta cómo ponía el listón, lo más probable es que todo saliese mal.

José, al otro lado de la mesa, se presentaba como un hombre con unas expectativas algo más moderadas. Camionero de profesión, no podía esperarse que el trabajo que le da de comer cada día, fuese a ‘estropearle’ la cena que tenía delante de sus narices…

Ella, en un momento determinado, le preguntaba por sus aficiones, a lo que él respondía “ahora mismo, hobbies o aficiones, ninguno”. Ella, por su parte, contestó de la forma más sincera posible: “Yo tampoco, la verdad. No practico nada”. Bueno, por aquí, de momento, los dos coinciden bastante.

Ella seguía por ese camino y bromeaba que lo que sí practicaba era el ‘sofing’… haciendo una clara alusión a pasarse largas horas tendida encima del sofá. Él no podía estar más de acuerdo y afirmaba que, aparte de eso, también era aficionado al ‘baring’… en clara referencia al bar.

“El baring lo bordo”, afirmaba José, a lo que Carolina respondía con una carcajada que resonó por todo el restaurante.

Ahora tocaba hablar del trabajo y la cosa se empezaba a poner complicada. Ella abrió el melón: “¿Y trabajas de lunes a viernes, o también los fines de semana?”, a lo que él respondía que tenía 45 horas libres los fines de semana… pero, entonces, ella interrumpió: “Te voy a confesar una cosa”.

“Igual que a los militares los veo muy infieles…”, ¿qué podía salir mal después de este inicio?.  “A los camioneros los veo en plan pajeros“, le soltó… a ver cómo salía de esta.

Ahí tengo un prejuicio, sé que está fatal tener prejuicios y me los estoy quitando poco a poco“, afirmaba ella intentando salvar la situación. Ella, aunque al principio estaba intentando arreglarlo, luego se reafirmó en su idea de que ‘los camioneros eran infieles‘ y le recordó que él mismo había confesado ser infiel: “sí, pero eso fue antes de ser camionero“.

Aquí os dejamos ese fragmento de la cita para que disfrutéis:

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que ella se ha pasado unos cuantos pueblos con sus afirmaciones? Dejádnoslo en los comentarios. 

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