¿Os imagináis estar tan tranquilos corriendo una carrera y que de repente os siga un perro? ¿Iríais más rápidos por si os quiere morder? o ¿Le sobarías la cabeza?. Pues eso es lo que pasó en una maratón en Elkmont.

Llevas medio año entrenando duro cada día, corriendo, comiendo sano, intentando no beber cerveza para poder ver bien el camino sin tu barrigota… y de repente, sale un perro de entre los árboles y se pone a correr contigo, y no sólo eso, sinó que queda un lugar más alto que tú. Los perros son asi, adorables por naturaleza. ¿Que te ganan una maratón con un abrir y cerrar de ojos? Pues sí, y sin ningún problema.

Ese día Ludivine (de raza bloodhound), la perra más atleta del pueblo, estaba en el jardín tan tranquila haciendo sus necesidades. De repente, escuchó que en la calle de en enfrente estaban tramando algo… ¿habría algún otro perro para olisquear?

Se dirigió hacía el ruido, y como vio el principio de una maratón, no quiso perder el tiempo y se unió a ellos. La dueña, escandalizada, corrió para alcanzarla, pero no llegó a atraparla. Ella no estaba preparada para hacer la maratón.

Empezó bien la carrera, a paso firme, pero de vez en cuando se despistaba por el camino; que si un conejo muerto para olisquear, que si un pájaro para molestar, etc. Pues estaba a punto de llegar a la meta cuando vio un rebaño de vacas y se metió a jugar con ellas.

Estuvo un buen rato y los corredores ya pensaron que se había rendido y que estaba cansada de correr. Y de repente, volvió a aparecer. Dejó al rebaño tranquilo, por ahora, y continuó la maratón para finalizarla.

Llegó en séptimo lugar, para nada despreciable si se tiene en cuenta que ni estaba inscrita en la carrera. Lo mejor de todo, es que la dueña, no podía creer que hubiera hecho todo el trayecto ya que ésta siempre ha sido una perra muy perezosa que no suele moverse del sofá.

Al finalizar la maratón, recibió una medalla por su mérito y por la carrera tan amena y divertida que hizo pasar a todo corredor y espectador que había alrededor. La hazaña de esta perra de Elkmont, nos dejó unos buenos valores que aprender: todo esfuerzo tiene su recompensa.. espera.. ¿Cómo? Si la perra solo pasó por allí sin saber lo que estaba haciendo y sin prepararse nada… Pues eso, que no, que la vida es injusta.

¿Qué os ha parecido la hazaña? ¿También le hubierais dado la medalla? Cuéntanoslo todo en los comentarios.

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