Muchos de nosotros vivimos la vida pensando que escogemos libremente; sin embargo, estamos sujetos a diversas leyes, no solo físicas, sino también psicológicas que hacen que, en realidad, no seamos tan libres como nosotros nos pensamos.

Teoría de las ventanas rotas

Esta teoría dice que los delitos leves influyen en el hecho de que, en la misma zona, aparezcan delitos más graves. Es decir, cuando vemos algo en “mal estado”, nos es mucho más fácil tratarlo con desdén o empeorarlo. Por ejemplo, una casa con una ventana rota propiciará que otras personas terminen rompiendo el resto de ventanas.

Teoría de la indefensión aprendida

Esta es la teoría que habla sobre el hecho de que, a menudo, nos paralizamos ante situaciones que deberíamos ser capaces de resolver. Por ejemplo, puede que nos sintamos atrapados en nuestro trabajo, pero en vez de buscar uno nuevo, nos resignamos a seguir con el mismo cuando la solución es relativamente sencilla.

Teoría del túnel

Todo el mundo experimenta su vida a través de sus propios filtros aplicados durante nuestra educación y formación en sociedad. Eso hace que ninguno de nosotros pueda percibir o sepa si percibe las cosas del mismo modo que el resto y que, en ocasiones, nos cueste entendernos entre nosotros.

Dilema del erizo

Esta teoría habla sobre nuestra necesidad de relacionarnos y, al mismo tiempo, tener intimidad. Es decir, todos buscamos el calor humano, pero si nos acercamos demasiado, podemos herirnos entre nosotros. Encontrar la “distancia” perfecta entre nosotros es lo que hará que podamos ser felices.

Técnica del pie en la puerta

Esta es una técnica de márquetin que está muy bien definida por su nombre. Consiste en el hecho de que, cuando alguien nos hace un pequeño favor, nos cuesta mucho rechazar futuras exigencias de esa misma persona.

Teoría de la normalidad progresiva

Las personas somos capaces de aceptar situaciones o cambios terribles siempre y cuando se produzcan poco a poco. Por ejemplo, si la ciudad quedase totalmente contaminada de un día para otro todo el mundo enfurecería; en cambio, si es progresivo, somos capaces de aceptarlo.

La profecía autocumplida

A menudo, decimos tanto algo que eventualmente se cumple. Es decir, si desde un principio decimos que nuestra relación terminará es posible que transmitamos todo esto a nuestro entorno y, al final, eso sea uno de los factores que determinen la separación.

¿Conocías estas teorías? ¿Has experimentado alguna de forma muy «severa»? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook e Instagram.

Si os ha gustado este artículo, además, podéis echar un vistazo más abajo y disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, claro).

Fuentes: difundir