Muchos jóvenes esperan con ansias ese deseado momento en que ya tendrán los dieciocho años que les permitirán sacarse el dinero de conseguir. Pese a eso, una vez aprobados los exámenes deberán conseguir el dinero para hacerse con un coche o esperar a que sus padres se lo puedan comprar (si así lo quieren).

Pero parece ser que, una vez superadas estas fases, ya podríamos estar conduciendo nuestro coche. Sin embargo nos queda una parte importante que muchos no tienen en cuenta. El seguro.

Además, si eres conductor novel y tienes menos de 25 años las empresas aseguradoras te van a mirar como un león mira a una zebra coja. Por eso Alyssa Stringfellow, la protagonista de la siguiente historia, tuvo la genial idea de añadirse al seguro de su abuela, pero la cosa resultó ser mucho más complicada de lo que ella esperaba.

Primero contó con el permiso de la abuela y, una vez hecho esto, contactó con la aseguradora para pedir toda la información. Pero, por lo visto, la joven no interpretó bien los requisitos que la aseguradora y su abuela le habían pedido y el “fail” fue realmente épico.

 “He estado debatiendo si contar o no esto durante todo el día ya que es muy embarazoso de admitir, pero he decidido compartirlo ya que es algo muy, muy, MUY momento de rubia. Espero, al menos, sacaros una buena carcajada. Allá vamos. Coged las palomitas que empieza la historia“.

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Y es que esta es la historia de un simple error cotidiano y tonto que esperaríamos de un niño pequeño, pero no de una joven lista que vive en la era digital.

“No hace mucho tiempo, decidí que sería buena idea añadirme al seguro de coche de mi abuela. Todo el mundo sabe que se ahorra dinero con múltiples coches y al ser soltera y joven… mi seguro era demasiado elevado. Llamé a mi abuela y le pregunté y ella llamó a su aseguradora para averiguar que necesitaba para añadirme“.

 “Me llamó y me dijo que necesitaba mi carnet de conducir, fecha de nacimiento y una foto frontal y lateral. Me dio la dirección de email a la que debía enviar toda la información junto con las fotos”. 

Estas fueron las peticiones de la aseguradora y, seguramente, la mayoría de vosotros sería capaz de facilitar esa información y documentación sin ningún problema. La cuestión es que la aseguradora le pidió a la joven una foto frontal y lateral, uno podría deducir que las fotos que pedían eran del coche, pero Alyssa decidió enviar unas fotos suyas en vez de las del vehículo.

“Revisando el mail al día siguiente, descubrí la respuesta de la aseguradora: Hola Alyssa, necesito las fotos, tal y como me las has mandado, pero de tu coche, no de ti”.

Seguramente el trabajador de la aseguradora que recibió el correo de Alyssa debió partirse el culo como si no hubiese mañana antes de dar su respuesta formal. Y es que, por mucho que en el mensaje no le especificasen que necesitaban las fotos de su coche, el error de Alyssa es realmente divertido y nos habrá arrancado una sonrisa a más de uno.

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Fuentes: tesuena