Vas por la calle, llevas el pelo mojado porque hace 30 minutos que dijiste que habías salido y te acababas de meter en la ducha, vas corriendo porque has quedado para el cine y te ha comprado otro tu entrada, o te la juegas a sentarte en la otra punta de la sala.

Todo lo que llevas en el cuerpo es un café, y entre los nervios y las prisas notas que tu peor pesadilla es real y está ahí. Sí, es un apretón más grande que la Rocío Jurado.

Tú, que te conviertes momentáneamente en la persona más afortunada del mundo, encuentras un baño público sin cola, y te metes a una velocidad que la luz envidiaría.

Y es entonces cuando te encuentras ahí, como los reyes de la antigüedad, meditando en el trono, y te das cuenta de un pequeño detalle que te hace dudar del conocimiento que tienes sobre el mundo:

¿Por qué las puertas de los baños públicos no llegan hasta abajo?

De hecho, en el equipo de Cabroworld tenemos a veces momentos de lucidez y sabemos que es bastante probable que nos estés leyendo ahora mismo mientras haces lo propio.

Conocemos a nuestros lectores, y por eso estamos aquí, para resolver vuestras dudas y deciros las 5 razones por las que las puertas de los baños no llegan hasta abajo.

1Economía 

La pela es la pela, amigo. Y si se está ahorrando en sanidad, no cuentes en que se gaste en tu intimidad, porque no es algo que importe demasiado (por si Facebook, Google y hasta el supermercado que te pide los datos para la tarjeta de socio no te lo han dejado lo suficientemente claro).

Hacer las puertas ligeramente más pequeñas es un ahorro “de mierda”, pero ahorro al fin y al cabo.

2Limpieza

Te parecerá una chorrada, porque tú no eres el que lo hace, pero el hecho de que las puertas no lleguen hasta el suelo, sí es cierto que facilita enormemente la limpieza del escusado.

Vuelve mucho más sencilla la tarea de fregar el suelo, y además, en el caso de que estuviera especialmente sucio, la puerta no arrastrará toda la mierda al abrirse/cerrarse. (algunos hemos visto cosas, cosas que nadie creería).

3Seguridad

Esta resulta una de las mejores razones, ya que nadie puede negar que es quizá la mejor utilidad de ese hueco de la discordia.

Si se diera algún tipo de emergencia, el acceso al servicio se facilita si tiene el pestillo puesto, pero no solo esto; además, resulta también mucho más sencillo localizar anomalías en el interior de la cabina, ya que se puede distinguir si la persona que está dentro se ha caído o cualquier cosa.

También existe la tranquilidad de que si te quedas encerrado, las aberturas reducen la sensación de claustrofobia, y puedes salir por la parte superior, pedir ayuda desde abajo, o incluso, en algunos casos, el hueco es lo suficientemente grande como para salir por él. Eso sí, igual te manchas un poquito…

4Mal uso

Al reducir la intimidad del baño, se reducen considerablemente los malos usos de estos, como el consumo de drogas, las “guarreridas españolas”, y otras cosas que no se deben hacer ahí, como montarte una barbacoa.

5Comodidad

Puede que no te hayamos terminado de convencer con las razones anteriores, pero esta no la podrás negar en absoluto. Gracias a ese hueco puedes ver si el baño está ocupado o no sin la necesidad de interrumpir a nadie ni de encontrarte ninguna sorpresa. Y eso se agradece.

Lo único que te pedimos es que no te asomes demasiado… o puede que veas algo que no quieres.

¡Ah!, ¡¡y te pueden pasar papel!!

¿Ya conocíais estas razones? ¿Se os ha ocurrido alguna que nos falte? ¿Sigues aún en el baño? Ten cuidado, y coméntanos en Facebook e Instagram antes de que se te duerman las piernas.

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Fuente: Farodevigo