En First Dates, normalmente, no triunfa el amor. Por lo general, lo que suele ocurrir es que las dos personas que se citan, acaban teniendo un montón de diferencias y, en el escenario más optimista, se despiden de forma cordial y se van cada una por su parte. Pero es que, últimamente, estamos teniendo motivos para ser optimistas.

Ayer os traíamos la noticia de que una pareja conseguía, no solo tener un final de lo más feliz, sino que, además, una de ellas le pedía matrimonio a la otra y, en medio de la cena, adelantaban que aquella noche sería movidita.

Pero es que hoy tenemos motivos para, nuevamente, volver a ser optimistas y pensar que Cupido, al fin, está haciendo acto de presencia en nuestro país. El amor es muy importante y un país que no ama… no es un país feliz.

En un lado de la mesa, teníamos a Roberto, un informático madrileño de 38 años que se definía como ‘italo-vallecano y activista’. Cuando le preguntaron por su estilo, el cual no dejaba a nadie indiferente, recalcó que le gustaba estar «entre la frontera de lo masculino y lo femenino».

En lo que se respectaba al amor, Roberto había estado casado 13 años, pero que, ahora, sentía curiosidad por conocer a ‘una persona que no hubiese elegido él’: «Los chicos me gustan guapos, según mi criterio de ‘guaperío’. Que sean extrovertidos, independientes y responsables».

Jorge, por su parte, era un frutero de Barcelona de 38 años que, al igual que Roberto, también buscaba el amor. ¿Su problema? Que, desde que se vino de su Venezuela natal, no había podido conocer mucho a nadie.

Cuando Jorge vio por primera vez a su cita, no se llevó una muy buena impresión: «Yo soy una persona más conservadora en mi forma de vestir y veo que a él le gusta más llamar la atención».

Eso sí, antes que nada, deja clara una cosa: «de hace poco tiempo para acá aprendí a no juzgar a nadie por su aspecto sino por lo que es».

A lo largo de la cena, salieron un montón de temas en los que ambos coincidieron a la perfección. Cuando salió el tema de la familia, Roberto explicó una bonita historia que dejó a Jorge con los ojos llenos de lágrimas… Roberto ya lo tenía todo ganado.

Roberto, por su parte, estaba encantado con Jorge, sobre todo con el hecho de que ‘fuese tan dulce’: «Eso me encanta». Cuando explicó su pasado, Jorge supo ser muy comprensivo y dar una opinión de lo más madura, cosa que también gustó a Roberto: «Es justo lo que me esperaba».

La cosa, poco a poco, se fue calentando cada vez más hasta que Roberto llegó a soltar frases como: «Me ponga con quien me ponga, follo bien». ¿Qué dijo Jorge?: «Pues yo igual». Lo que siguió a todo esto podría considerarse como ‘una conversación para adultos’ y que podéis ver íntegramente en el vídeo que os dejamos abajo.

¿El final del a cita? Pues la cosa estaba bastante clara… y acabó de una forma muy, pero que muy apasionada: con los dos comiéndose la boca hasta la campanilla.

Aquí os dejamos el vídeo completo de la cita:

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que les dure la pasión? Dejádnoslo en los comentarios.

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