First Dates es un programa que, desde su más sincero altruismo, ha intentado erradicar cualquier atisbo de soltería en todo el panorama español. No queda un rincón de España en el que Carlo Sobera, con sus sinuosos movimientos de cejas, no haya hecho de Cupido… y nosotros que nos alegramos. 800 programas van ya y siguen sumando…

Es verdad también que, en este programa, hemos topado con algunos de los personajes más histriónicos y extravagantes que la televisión nos ha regalado. Para gustos, los colores. Y, en First Dates, todo el mundo puede quedarse bien satisfecho; eso es algo de lo que no hay duda.

El programa de ayer no es más que otro ejemplo de ello. Todo empezaba cuando se nos presentaba a Cristina, una parada madrileña de 22 años que buscaba el amor. Según sus propias palabras, ella era conocida en su barrio como «la Princess» porque viste «siempre de rosa y parezco una princesita».

La vestimenta de Cristina también dejaba poco a la imaginación, como podréis ver más abajo en el vídeo, y confesaba que quería «un chico que me quiera como soy y me haga reír. Y que sea guapo con tatuajes y piercings».

En el otro lado de la mesa encontramos a Cruz, un joven camarero dominicano de 22 años también residente en Madrid, y que presumía de ser poco más que un Donjuán: «En el amor me he portado fatal. Estuve con chicas que me cuidaron mucho, pero yo fui el que intoxiqué la relación».

El primer encuentro, para los dos, fue bastante positivo. Él afirmó que le habían encantado «sus tetas, pero no tanto sus piños»… una afirmación curiosa, pero los dos parecían bastante contentos el uno con el otro.

Cuando empezaron a hablar, ya en la tranquilidad de la mesa, se dieron cuenta de que tenían algo muy en común: salir muy fuerte de fiesta. La música que les gustaba también era la misma: el reggaeton y el trap. Y en lo que a aspiraciones se refiere, también tenían en común las ganas de subirse a un avión y conocer mundo.

Ella lo tenía claro: «Es majo, divertido y alegre». Cuando llegó el momento de hablar de su pasado sentimental, Cruz fue lo más sincero que se puede ser: «He tenido chicas que se portaban bien conmigo y yo me portaba mal: me liaba con sus amigas o lo que sea…Pero no soy malo, solo que a veces se me va la cabeza».

Ante estas afirmaciones, por mucho que fuesen un acto de sinceridad, ella no se quedó demasiado contenta y no pudo contenerse: «Estoy a cuadros. Me he quedado a cuadros porque eso es que es como eran los chicos con los que yo he estado…Como para confiar contigo viendo que tienes novia y andas tirándote a otras».

Esto hizo que, a partir de entonces, todo fuese cuesta abajo y, cuando tocó decidir si habría una segunda cita, él optaba por un ‘sí’, mientras que ella se quedó con un ‘no’… todo por ser sincero (aunque telita con lo que le dijo).

Aquí os dejamos el vídeo con los mejores momentos de la cita:

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que él hizo bien confesándolo todo, o que debería haberse callado? ¿Ella se pasó de drástica o habríais hecho lo mismo? Dejádnoslo en los comentarios. 

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