Es normal que la gente se cree sus propias metas a nivel de su aspecto físico, al fin y al cabo, forma parte de nosotros, y  merece su cuidado, como todo lo demás. Pero sí es cierto que hay quienes se lo toman quizá, demasiado en serio.

Esto fue lo que pasó (hace ya bastante tiempo en realidad) con Martina Big, una exmodelo frustrada de origen alemán, que poco contenta con su genética natural, decidió ponerse labios y se vino muy arriba con los aumentos de pecho (quizá de ahí vino el «Big» que acompaña su nombre).

La cosa es que esto no se quedó aquí, ya que la mujer decidió que además ella quería ser negra. Y por decisión propia, comenzó a inyectarse una droga (claramente ilegal) que aumenta la generación de melanina, la hormona que controla (y aumenta) el pigmento de la piel.

De esta forma se llega a lo bueno de verdad, las charlas de Martina de cómo funciona su ADN.

Ella asegura, entre otras cosas, que su uso prolongado de las inyecciones ha provocado que su cabello empezase a crecer «naturalmente» oscuro y rizado (a pesar de que en ningún momento se la vio con el cabello corto, y obviamente lo ha tenido que teñir y mantener con los rizos) y además, dice que también le cambió el color de sus ojos.

Lo peor de todo, es que además, su locura es compartida, en su día, ya incluimos a Martina, junto con su pareja, en un artículo sobre uniones entre personas que se pasaron con las cirugías, y es que quien la acompaña, también se está sometiendo al mismo tratamiento que ella.

En parte, tampoco resulta del todo creíble que habiéndose expuesto los dos por igual al mismo número de inyecciones, Martina tenga un tono tan diferente del de su pareja.

Pero no creáis que esto queda aquí, y es que ambos fueron a hablar a un programa en el que comentaron sobre qué pasaría si tuvieran hijos. 

Martina dejaba caer que, al no ser su marido completamente negro aun, (no como ella, claro) si tuvieran un hijo no tendría por qué ser completamente negro, pero lo más probable sería que fuese mulato tirando a oscuro.

Ante la mirada atónita de la presentadora y de todos los presentes durante el programa, ella explicó que era poco probable que con sus genes le saliera un niño blanco, pero que de darse un caso tan raro como ese, lo seguiría queriendo igual.

Además de todo esto, la mujer ha comentado que «ya no es alemana», porque en un viaje a África, pidió ser rebautizada allí, con un nombre con el que se sintiera más identificada.

Otro de los aspectos por los que ha resultado más criticada en la red social, ha sido, a parte de sus patadas al adn, y su promoción de productos ilegales, el uso de prendas asociadas a la cultura africana, de modo que parecen más un disfraz que otra cosa.

Nosotros, por nuestra parte, diríamos que es libre de hacer lo que quiera, pero en el momento en el que ella misma ha admitido el uso de inyecciones que son ilegales por su propia salud, y lo fomenta como una solución al «querer ponerse moreno», ya nos parece algo indefendible. Y ya luego de lo que piensa sobre el ADN nos lo ahorramos por obvio.

En definitiva, la salud es lo primero.

¿Qué pensáis del caso de Martina Big? ¿Creéis que debería siquiera tener un hijo? ¿Entendéis de alguna forma su locura? Contádnoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño). 

 

Fuente: Distractify