Hablar de First Dates, es hablar de un programa de televisión que cuenta en su haber con más de 800 entregas a su espalda. A lo largo de todas esas citas, hemos podido ver a personajes de todas las formas y colores; seres más o menos divertidos; personas de lo más particulares. Pero lo que vimos la pasada noche solo puede describirse de una forma: ‘Oh Mamma!’.

Carlos, natural del Valladolid, estaba dispuesto a encontrar el amor y, para ello, planeó mostrar TODAS sus cualidades… y, como ya veréis más adelante, estas no son pocas.

Se definía como ‘actor y controlador de plagas’. Solo llegar, ya pudimos ver que la emoción podía con él. Abrazó al presentador, Carlos Sobera, como si no hubiera un mañana. Carlos se definía también como «un artista multidisciplinar, pero lo que me encanta es la interpretación. También soy pintor surrealista, me llaman ‘el pequeño Dalí de Valladolid»… toma ya.

Carlos tenía lo que puede considerarse como un ‘pico de oro’ y, cada vez que hablaba, soltaba una perla: «he sido el guapo de la pareja» o «no solo me dejo llevar por el físico, creo que también debe haber una atracción»… si es que en frases de Bertín Osborne nadie le ganaba.

Tania tenía también bastante claro cómo se veía a sí misma: cuando salía con sus amigas de fiesta, «Yo aguanto hasta las 7 de la mañana cuando ellas a las 4 ya se quieren ir. Desde que tenía 18 años hasta ahora, que tengo 33, sigo igual». Se definía como una auténtica ‘cierra discotecas’.

Su vida previa al programa era algo más ajetreada que la de Carlos: «Tuve un hijo con mi última pareja, pero a los cuatro meses se agobió y nos dejó solos».

¿Empezó bien la cita? Pues, como os podéis imaginar, no. En el momento que Tania vio a Carlos, lo tuvo muy claro: «no me gusta como viste, como lleva el pelo y, en general, no me gusta su estilo».



Carlos tampoco se llevó del todo la impresión que le hubiese gustado… pero por motivos muy diferentes a los de Tania: «me he fijado en su delantera y me han decepcionado un poco, pero eso no me impide querer conocerla».

Según él, llevaba unos 20 años como actor profesional de teatro actuando en una compañía. También confesó que, a nivel sentimental, estaba un poco tocado, ya que acababa de salir de una relación de 4 años en la que ella se había ‘vuelto muy temperamental’.

Eso sí, ante toda esta información, Tania sacó una sola conclusión: «creo que este chico nunca ha tenido pareja nunca, que se lo ha inventado todo y que es virgen».

¿Sabéis qué? ¡Carlos también pintaba!: «Mis obras las han comparado con las de Dalí. En una exposición me llegaron a decir que si tapaba la firma y decía que era una obra del artista de Figueras, se lo creían»… una afirmación algo aventurada, ¿no?

Ella, en referencia a esto, también tenía su opinión: «No me creo que comparen su pintura con la de Dalí, esto también se lo inventa. ¡Creo que ni pinta!»… por lo que podéis ver, esta cita estaba destinada al fracaso más absoluto.

El último bombazo llegó cuando él se definió como ‘el rey de las tarimas’, ya que había trabajado, durante un tiempo, como gogo: «tal era la energía que le ponía que se me quedaban mirando hasta los hombres. El jefe me decía que me relajara un poco porque lo daba todo»… ¿Cómo demostrarlo? Pues bailando Billie Jean, de Michael Jackson, delante de todo el restaurante.

¿Qué pensó Tania de todo esto? ¿Consiguió ser cautivada por los sensuales y atrevidos movimientos de Carlos? «Cuando se ha puesto a bailar, ha sido el colmo. No me voy a encontrar un personaje así en mi vida».

Al final, la cosa estaba muy, pero que  muy clara: él quería una segunda cita y ella, bueno, mejor lo veis, pero ya os lo podéis imaginar.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta nueva cita? ¿Habríais caído en las redes bailongas de Carlos? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuentes: 20 minutos, Cuatro.