Todos hemos pasado por momentos vergonzosos en nuestras vidas. Es algo inevitable y que, aunque en un primer momento nos haga sufrir, ponernos colorados y querer que la tierra nos trague, con el tiempo somos perfectamente capaces de reconocerlo entre risas.

Hay quienes para que este proceso se cumpla, necesitan varios años; hay a quienes les vale con meses, y hay quien solo tiene que respirar un momento, y ya lo está subiendo a Twitter.




Hoy os traemos algunas historias de personas que han encontrado ese momento de paz en el que han decidido reírse de sí mismas en sus momentos más vergonzosos. ¿Por qué no reírnos con ellos?

1Ligar en tiempos modernos




«Una vez en una fiesta en segundo año pregunté a un chico si podía fumar de su vaper y él dijo: ‘Este es mi porta insulina, tengo diabetes’. Y pienso sobre esto todos los días»

Esta chica quiso conocer a alguien con la adaptación moderna del clásico «Me das una calada», versión cigarrillo electrónico. Pero se ve que no le salió muy bien y le ha dado para pensar mucho tiempo sobre ello. Nosotros creemos que iba poco espabilada, porque eso sin duda le podría haber dado pie a una gran conversación.

2Actualiza dos días antes

A este chico se le puso a actualizar el ordenador portátil 4 horas antes de la defensa de su trabajo final de carrera y sólo iba por el 70% cuando sólo faltaban 5 minutos. Nos preguntamos qué habrá pasado al final, esto es digno de un episodio de 24.

3¿Qué leches le puso?

«Cuando trabajaba en un ‘deli’ en la universidad, preparé un sándwich para una señora de unos 100 años y ella me lo devolvió diciendo que era el peor sándwich que había comido en su vida».

Una cosa tenía que hacer. Esa queja va más allá de un sándwich mediocre, no sabemos qué puede haber pasado aquí, pero en definitiva, nos intriga muchísimo el bocadillo.

4La tarta de Belmez

Tenemos una teoría: esta tarta la hizo el mismo de la historia anterior. Ya empezamos a entender las cosas.


Por otro lado, hay que valorar la habilidad del chef para cocinar a base de puñetazos, nunca lo habíamos visto.

5Los nervios del directo.

«Hace 3 años, un compañero de trabajo muy mono me acercó su puño para que lo chocáramos, pero yo por alguna razón pensé que me estaba acercando un micrófono imaginario, así que me incliné hacia él y dije: ‘Hola'».

Hay veces en las que no podemos parar al duendecillo que tenemos en la cabeza y nos dice que hagamos tonterías. Pero en ocasiones queda también bastante cuqui.

6El miedo fue real

Esta chica fue incapaz de fregar los platos en 2 días, hasta que se dio cuenta de que esta horrible araña era en realidad la hoja de un tomate.

7Bugs de la vida estudiantil

Este joven juraría que había cogido su portátil de la encimera de la cocina, pero en su lugar se trajo una tabla de cortar.

8Firmado: Fulanito

*Uno de mis alumnos me envió un correo electrónico con una disculpa por haber escrito mal mi nombre en un trabajo grupal. Yo le dije: «Gracias, no hay problema», y luego leí la hoja y vi que me habían llamado «Profesor como se llame».





¿Qué te han parecido estos casos? ¿Cuál ha sido el momento más vergonzoso de tu vida? ¡Cuéntanoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram!

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Fuente: Difundir