First Dates es un programa que siempre tiene una sorpresa para nosotros. Ya no se trata simplemente de que las citas sean mejores o peores, sino de los personajes que acuden a las mismas. Una cita puede acabar mal, pero, a su vez, regalarnos a algunos de los mejores ‘momentos’ que la televisión puede proporcionarnos. Ya sabéis que nos encanta este formato y que, cuando hay alguna cita ‘curiosa’, nos gusta traérosla… y eso es lo que ha ocurrido hoy.

Ayer Marisa y Johnny se dieron cita en el restaurante más famoso de la televisión.  A priori, podrían parecer hechos el uno para el otro: con mucha actitud y personalidades de lo más fuertes… pero la cosa no salió como estaba previsto y la cita fue bastante peor de lo esperado. Él no estaba convencido con el ‘rol dominante’ de ella y, desde el principio, quedó claro que no había feeling entre los dos.

Marisa, a la hora de definirse, lo tenía muy claro: se consideraba ‘estrambótica’ y ‘rara’… y procuró demostrarlo a lo largo de toda la entrevista. Sus gustos en hombres también los tenía muy, pero que muy claros: «Me gusta preferiblemente que sean femeninos y si se visten de mujer… Y sumisos, si pueden ser sumisos mejor, porque yo soy bastante dominante«.

En lo referido a los temas ‘de la cama’, Marisa también tenía algo ‘particular’ que añadir al respecto: «Me pongo una máscara oscura negra, me pongo mis guantes, me visto toda de negro. Para crear una atmósfera siniestra».

De entre sus declaraciones, destaca la visión que tiene de lo que espera ella de un hombre: «Yo no soy fiel, soy leal. Necesito un tío que sea solo para mí. Completamente. Un perro arrastrado a mis pies».

En medio de la cena, Marisa, para demostrar que no iba de farol, le pidió a Johnny que le diese de comer para ver hasta qué punto este se podía ‘dejar humillar’ por una mujer.

El resto de la cita estuvo muy marcado por las connotaciones sexuales que ella, de forma constante, iba introduciendo. Su objetivo, al parecer, era tantear el nivel de sumisión que podría tener él hacia ella.



En lo referido a la política, Johnny dejó bastante claro que él no tenía ningún interés concreto en este campo, mientras que ella, nuevamente, lo tenía más que claro: era de derechas. Ella destacó rápidamente que esto no era un problema para ella siempre que él se adaptase a lo que ella quisiera: «Si eres moldeable y te adaptas a mí, bien». Para ella, su pareja tenía que ser «lo más parecido a un perro».

Johnny, por su parte, no acababa de creerse la imagen que Marisa estaba intentado transmitir: «He querido pensar que quiere llamar la atención, aunque realmente es una de las cosas que no me he creído. No me he creído que sea ama, aunque me molaría muchísimo. Y tampoco me he creído que sea de ultraderecha, porque su mirada me ha dicho que es muy persona». La conclusión, a estas alturas estaba muy clara.

Marisa, por su parte, rechazó tener una segunda cita porque, para ella, él ‘no era lo suficientemente sumiso’. Johnny, por su parte, añadía un matiz: «Yo no tendría una segunda cita, aunque sí estoy seguro de que querría quedar contigo para follar»… y esto a ella no le gustó demasiado: «Lo que yo busco no es lo que tú me has propuesto«. Y este, amigos, es el final de lo que podía haber sido una ‘bonita’ historia de alcoba.

En la resolución de la cena Marisa lo ha rechazado porque no es suficientemente sumiso, pero Johnny lo tenía claro: «Yo no tendría una segunda cita, aunque sí estoy seguro de que querría quedar contigo para follar». Pero parece que el hombre interpretó mal las intenciones de Marisa, pues nunca dijo que sus prácticas estuvieran relacionadas con el sexo: «Lo que yo busco no es lo que tú me has propuesto«.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Demasiado loca, quizás? Dejádnoslo en los comentarios. 

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