No, los bebés no son tan cuquis como tus amigos (padres primerizos) te quieren vender, de hecho, ni siquiera ellos lo creen, es sólo que no lo quieren sufrir en soledad.

Puede que te hayas ido dando cuenta con el tiempo de que a tu alrededor, todo el mundo empieza a construir una familia, de pronto tus compañeros del instituto y la universidad, ya empiezan a comportarse como adultos, quedan para jugar a juegos de mesa, y ahora llevan una botella de vino cuando van a tu casa en lugar de llevar un sixpack. VINO.

Lo sentimos, pero es demasiado tarde para ellos, pero porque hayan caído no significa que debas hacerlo tú también, aunque intenten convencerte de lo contrario (que lo intentarán).

Hoy te traemos tu as en la manga, no te rindas, y cuando te vengan con “las maravillas de ser padre y madre”, tú puedes hablarles de estas 13 razones por las que tú no podrías serlo.

No puedes coger a un bebé en brazos.

Es inevitable, no sabes sobrellevar el miedo a que se te caiga y se le deforme la cabeza de por vida. Además, si acabas accediendo a coger uno, casi que peor, porque acabas con una postura increíblemente forzada, y lo más seguro es que acabes con una contractura.

¿Lo peor? Que siempre, siempre, se te van a echar a llorar.

Nunca sabes con qué tono hablarle a un niño.

No quieres quedar como el sieso que pasa de ellos, pero tampoco te agrada la idea de parecer imbécil. Tampoco sabes cómo hacer esos sonidos estúpidos que se les hace para entretenerles y que se rían, y  cuando ves a otros que sí saben hacerlos, y que aparentemente a ellos les gusta, no puedes evitar sentir vergüenza ajena.

Se te mueren hasta las plantas.

No, no vales para tener algo vivo a tu cuidado. Estás convencido de ello. y lo peor de todo es que has intentado todo lo posible, desde cactus a aloe vera, y te has mirado todos los tops de plantas fáciles de cuidar. Ríndete ya, haces más mal al medio ambiente que una fábrica de motosierras.

Odias hacer caras raras.

Intentas evitar el contacto visual con los niños en el metro para no tener que ponerles caras graciosas. No sabes lo que es ligar aprovechando el atractivo de parecer buen padre/madre, pero total, es que tu tampoco te fijas en el potencial familiar de la gente para que te pueda interesar una relación.

El olor a vómito te sigue pareciendo desagradable.

Venga de quien venga, incluso de ti mismo. Si no lo aguantas de fiesta, lo vas a aguantar de madrugada teniendo que irte a currar en unas horas…já.

Tu trabajo es lo primero.

Estás a tope con tu carrera profesional, te motiva al máximo y no dejas que nada se interponga entre el éxito y tú.

Odias las fotos de bebés.

Tus amigos empiezan a atosigarte con las fotos de sus hijos y tu ya no puedes más, estás empezando a tramar una ronda de bloqueos en las redes sociales para no tener que verlos más sin que te cueste enfados con nadie.

“Dinero”.

en algún momento de tu vida te pareció buena idea hacer un presupuesto aproximado de los gastos que supone un bebé. Y los pañales te parecen algo demasiado caros como para que acaben llenos de mierda. Porque sí, eso IMPORTA.

No tienes ni idea sobre la televisión para niños.

No sabes ni cuándo es el horario infantil, ni si tu tele coge Disney Channel, ni Panda, ni ClanTVE, ni DisneyXD, ni Disney Junior, ni Nickelodeon, ni  Discoverykids. Tienes que ponerte al día.

Nunca te dio curiosidad por ser canguro.

Le diste muchos dolores de cabeza a tus familiares y vecinos por no querer echarles una mano. Y MENOS MAL.

“Hostia, que marrón.”

Como respuesta a: “¡Buah, estoy embarazada!”

Las canciones infantiles.

Te provocan pesadillas, has visto tantas pelis de terror con niños y muñecos que no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta, el mal rollo está latente.

Los niños en público.

Son un problema. SIEMPRE. Cuando ves a un niño liándola en público agradeces al cielo por llevar siempre condones encima. Y luego, obviamente miras con mala cara a los padres, o peor aun te aseguras de que vean como te ríes de su desgracia.

Y no, no vamos a terminar el artículo con una bonita conclusión sobre tener hijos, en la que nos reímos de todo y al final lo ignoramos porque merece la pena.

DEJADNOS MORIR SOLOS.

¿Pensáis que podéis llegar a tener hijos a pesar de todo? ¿Nos hemos dejado algo que echéis en falta? Contádnoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram. ¡Os leemos!

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