Aceptarse uno mismo tal y como es, se ha convertido en una tarea difícil en estos días, y es que no paramos de sufrir bombardeos mediáticos de como debemos ser para parecer perfectos, y si te paras a pensar por un momento, te darás cuenta de que llevarlo todo perfecto a la vez puede ser prácticamente imposible, además de muy, muy sufrido.

Sabemos que esto es algo que pasa con todo el mundo, pero si nos paramos a mirar el caso de las mujeres, es para llevarse las manos a la cabeza.

Los intentos de ocultar, censurar y mostrar como algo asqueroso, sucio y repugnante, algo tan increíblemente natural como es la regla, que no debería verse más grave que cuando se moquea en un resfriado. 

La asimilación estética, y la aplicación de cambios rápidos y constantes en los cánones que dicen donde tienen que haber curvas y donde no en el cuerpo de las mujeres.

Las actitudes que son de “señoritas” y las que no, y el propio derecho a quejarse, que se les está negando, tachando de “feminazi” a toda la que abre la boca para criticar al sistema.

El eterno juicio de cómo deben vestir y como no, para verse bien y sexis, y al mismo tiempo no “provoquen que les hagan nada”, sin parecer unas monjas, y nadie se fije en ellas.

Y bueno, que hay muchísimos más, y que daría para varios artículos, pero hoy vamos a centrarnos en la presión que tienen todas con el tema de la depilación.

Mientras que el vello en las piernas y axilas en los hombres es algo perfectamente normalizado, en las mujeres se considera algo anti higiénico.

No tiene sentido alguno. ¿Es que a caso el cuerpo de la mujer genera una suciedad que el del hombre no? A ver, vamos a hablar claro. Pelos tenemos todos, y es decisión de cada uno dejarlos ahí o no.

Para esto ha surgido la campaña “Januhairy”, haciendo un juego de palabras entre “Enero” y “pelo”, en inglés. Esta consiste en que durante el mes de Enero, las mujeres se dejarán el bello corporal sin depilar. ¿Que por qué? Pues porque les da la señora gana, oiga.

Y es que está muy bien planteado, ¿Qué mejor forma de crear la aceptación del vello corporal femenino, que mostrando lo increíblemente normal que es?

La iniciativa comenzó el pasado 2018, cuando Laura Jackson, una estudiante de arte dramático de 21 años, decidió dejar crecer el vello de sus piernas con la intención de hacer un monólogo feminista.

Las cosas cambiaron para ella cuando se dio cuenta de que por haber tomado esa decisión (y aunque solo fuera con la intención de que la ayudara a expresarse), había cambiado el comportamiento que muchas personas a su alrededor tenían hacia ella.

La joven había notado que se sentía juzgada por lo que estaba haciendo, y obviamente se dio cuenta de que algo andaba mal. Por esta razón decidió empezar un proyecto en el que se mostrase lo simple que es, aceptar que las mujeres también tienen pelos en el cuerpo.

Lo cierto es que es algo que se lleva usando mucho tiempo como broma privada en el mundo de las parejas, dentro de la intimidad, que durante los primero meses de relación, la chica se esfuerza por estar lo más correctamente depilada cada vez que se encuentran, y que progresivamente se va relajando, hasta que un día su novio se encuentra a Chewaka en  el sofá.

Lo que no se comenta, es que durante todo ese tiempo, ha habido otro “ser peludo” en la relación, pero como es “lo normal”, parece que ni siquiera se ve.

Y no creáis que es simplemente una cuestión de falta de tiempo o pereza; la depilación, afeitado, y “demases”, ofrecen mil maneras de producir irritaciones en la piel, y más cuando se convierten en hábito.

Por no hablar de la “tasa rosa” que se ve muy afectada en el precio de las cuchillas y bandas depilatorias, convirtiendo las “piernas perfectas” en un gasto a veces insostenible.

Y que no todas tienen ganas, joder, hablemos claro ya.

Obviamente habrá quien prefiera depilarse, y eso está muy bien, pero lo que no lo está, es que lo hagan por obligación. Ni que quienes no lo hagan tengan que ser juzgadas de “guarras” o “feminazis”. Es simplemente absurdo.

A nosotros nos parece una iniciativa genial, y no, nadie tiene por qué enseñar tampoco que la sigue, recordamos que todo esto se basa en que cada uno haga lo que le dé la gana, y punto, tal y como le ocurrió a Lorena Vázquez, presentadora de Aurisity, en su propio programa.

También hay quienes lo llaman moda, o de cualquier otra manera, pero creemos que es lo de menos, siempre y cuando se apoye, al ser una iniciativa que promueve la libertad de decisión, además de la aceptación de uno mismo.

¿Qué pensáis de esta iniciativa? ¿Creéis que seríais capaces de hacerlo? Contádnoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram. ¡Os leemos!

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