Si sois padres, sabréis de qué va esto. Si no, simplemente os reiréis de este pobre hombre.

La noche de reyes es una de las más mágicas de las festividades navideñas, y aunque sea una tradición que solo se hace por aquí, da para mucho.

En realidad la mecánica es similar a la de la noche de Santa, pero como a nosotros nos gusta ir más a lo grande, metemos la parafernalia de los camellos, tres señores, que si pajes… vamos, que en verdad no habría manera de que todo aquello cupiera en la casa, siendo realistas.

Pero como cuando eres pequeño, la lógica se ve sustituida por la fantasía, eso ya no importa, es sólo cuestión de saber responder a las múltiples e impertinentes preguntas, y rezar por que ningún niño mayor del colegio le rompa la ilusión a tus hijos.

Y ya luego está la etapa final. El boss, que, en un giro de guión a lo Shyamalan, resulta ser… TU PROPIO HIJO.

Ten, si tienes valor, de dejarle los regalos durante todos los años de su «más tierna infancia» sin que se de cuenta, arriesgándote a «las cacerías de los reyes magos» a las trampas (que los hay muy capaces de colocarlas), o incluso a que algún listo deje por ahí grabando la tablet del demonio que le regalaste el año pasado (eso te pasa por tonto).

Este padre sabe de qué estamos hablando aquí, y es que se paró a contar por un hilo de twitter sus aventuras (y desventuras) en la noche de reyes de hace dos años, en la que uno de sus hijos le descubrió.

Este hombre, cuenta ya habiendo acabado todo, lo que les espera a aquellos que se quieran adentrar en el oscuro mundo de la paternidad.


En sus advertencias podemos recoger una gran lección para la vida: NO TE LA JUEGUES SIN NECESIDAD.


El pobre hombre nos analiza un poco la situación, comentando cómo llevan sus hijos el dormir, un punto clave para la misión. Y va viendo como cada vez se le hace más y más tarde, mientras que lo único que él puede hacer es esperar.


Estos padres primerizos son además unos modernos, cosa que les ha venido bien, al menos para no comerse las compras de los regalos en tienda, que si no les habría dado para hacer un par de hilos más.

Este padre quiere tanto a su hijo, que mataría (de un susto) a quien fuera por darle su regalo de reyes con una sorpresa, incluso a su propio hijo.


Curiosamente esta parte del hilo es la que más ha calado en la gente, las asociaciones de afectados por suelos que crujen se han hecho eco en los comentarios de la historia, y han aprovechado el momento para darse apoyo y consejos entre ellos.

En el momento de la discusión nosotros sólo podemos añadir que quienes se quieren, son capaces de entenderse solo con los ojos.


Este hombre no para de sorprendernos con lo cinematográfico que lo escribe todo. Quizá debería plantearse entrar al mundo del guion.

No sabemos si le dio más miedo pensar que pudiera ser un fantasma, o quedarse sin regalos… pero desde luego que acojonarse, se acojonó bien.

Ya cerrando la historia, con posible final abierto pero no, concluye con que aquí «no ha pasado nada» echando un clásico del mundo de las pifias.

Ya por último nos desea a todos unos felices reyes, incluyendo a sus hijos.

¿Os ha ocurrido alguna vez algo parecido en reyes? ¿Pillásteis a vuestros padres poniendo los regalos cuando erais pequeños? ¡Os animamos a que nos lo contéis todo en los comentarios de Facebook e Instagram! Os leemos.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque los hemos hecho con muchísimo cariño)

Fuente: @ira_LA_me