Ay, el amor, ese gran interrogante… Menos mal que tenemos ahí un programa hecho expresamente para aquellas personas que no lo comprenden bien, y que aun así ansían conocer de él.

¿No será First Dates el cupido del siglo XXI? Enseñándonos en unos pocos minutos, cómo es el amor puro en su máxima expresión, este programa, también nos facilita grandes consejos de vida.

Y es que es capaz de unir a esas dos personas que estaban hechas para conocerse en algún momento de sus vidas, llenando nuestras noches de magia, aunque lo veamos desde casa.

Hoy vamos a contaros una historia que perfectamente podríais haber visto en cualquier película de romance de domingo por la tarde de Antena3, de esas alemanas/suizas que venden en paquetes para que luego puedan emitir otras medio buenas por la noche…

Daniela y Nur son dos bartenders de Madrid, que aunque no se conocen, tienen todo, y a la vez nada en común. Podrían haber coincidido cualquier noche de fiesta, pero una fuerza mayor quiso ver qué ocurriría si los sentase a charlar en la misma mesa.

Tal vez un buen hilo musical y una deliciosa comida, hagan mejor el trabajo que el electrolatino y los cubatas.

Y es que todo parecía ir bien, se mostraban interesados el uno en el otro, sonrientes, curiosos… ¿Qué podría ir mal?

Él trabaja en una selecta tetería; ella, en una discoteca, apasionada por el mundo de la noche. Tal vez estemos frente una nueva versión de Lady Halcón, ¿quién sabe?

Daniela está decidida a un futuro brillante, y con ojos soñadores cuenta su esperado futuro en la vida:

«En diez años espero tener mi propia discoteca y podré estar sentada en mi
casa sin tener que hacer ni el huevo».

La ilusionada confesión dio lugar a una brillante charla sobre el mundo de los negocios en el que ambos convivían:





«Eso no funciona así», respondió él, sin querer herir los sentimientos de la joven.

Ella, lejos de mostrarse insegura, dijo: «Sí funciona así, mi vida… porque con el dinero, el trabajo, y el esfuerzo, se consiguen las cosas, y es lo que estoy haciendo, o sea, no es un sueño».

Nur, de origen franco-egipcio, asentía, atento, con los ojos llenos de admiración por lo que él veía cómo una mujer, fuerte, resolutiva y con grandes metas y planes para el que sería un futuro prometedor. Pero aun tenía preguntas para ella:

«No, si eso sí… ¿Pero tú has mirado todo lo que son las inversiones… sabes? O sea, los locales… cómo piensas hacerlo…y…¿tal? ¿O simplemente tienes la idea de crear una discoteca?»

La joven demostró que ella es una mujer hecha a sí misma, segura, y consciente del tiempo en el que vive, el presente:

«No, no he mirado nada de eso, pero… ya lo miraré».

A pesar de lo profundamente unidos que parecían nuestros protagonistas, todo puede resultar profundamente delicado, incluso superada la fase de la «charla de negocios».

Y es que hay temas que es mejor no sacar cuando no se conoce del todo a alguien, y no, no nos referimos ni a la política, ni al fútbol.

Nur se decidió rápido a dar un paso más, lanzándose de cabeza, a lo que aunque a él no le parecía, era un gran vacío.

Y es que hay una cosa que NUNCA debéis preguntar en una primera cita. Chicos, chicas, guardad esto como moraleja de la historia, ya que al igual que a nuestros protagonistas, estas cinco palabras podrían hacerlos perder al amor de vuestras vidas:

«¿Con quién perdiste la virginidad?»

Después de que esas palabras salieran de los labios de quien ella en algún momento vio como su ser amado, el hechizo del amor se rompió como si de una capa de cristal se tratase, matando la sonrisa de la joven, quien probablemente, decidió en ese preciso instante que no se volverían a ver, para luego añadir:

«Eso no se pregunta. Me parece que eso no es correcto, es un tema muy íntimo para mí y no se lo contaría a cualquier persona».

Para la declaración final del programa, ella se pronunció rápidamente, pero sin intención de herir a su acompañante:

«No querría una segunda cita con él físicamente eres guapísimo, me gusta mucho tu cara, pero tu forma de vida y la mía no encajan».

El chico, que no esperaba semejante respuesta, se encontró tan dolido por el rechazo que sólo pudo contestar con un pobre argumento:

«Tampoco querría volver a quedar contigo porque, aunque me ha gustado tu cuerpo, tu cara no».



Y así es como los dos jóvenes, volvieron a casa, acompañados cada uno de ellos, de una gran y nueva enseñanza.

¿Qué piensas de esta cita? ¿Crees que habría ido mejor de no haber hecho la pregunta? ¡Cuéntanos lo que piensas en los comentarios de Facebook e Instagram!

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño). 

Fuente: 20Minutos

SIGUE NUESTRO CANAL DE YOUTUBE YO CONTROLO 🎥