Ser camarero es un trabajo realmente duro: entre el sueldo, que suele estar en un mínimo que apenas llega para fin de mes, están las jornadas interminables, y lo que es peor; los horarios partidos.

Por otra parte, al estar en contacto constante con muchísimas personas tantas horas, se encuentran con gente de todo tipo, lo que les lleva a vivir desde momentos divertidísimos y súper locos, a incomodidades extremas.

Hemos recopilado una serie de relatos sobre experiencias reales vividas por camareros, y te aseguramos que algunas de ellas son difíciles de creer, pero por mi madre que son reales.

1El mismo vestido


Durante la fiesta de cumpleaños de una celebridad, la cual se celebraba en un importante hotel de la capital, dos mujeres coincidieron con el mismo vestido, y se quedaron mirando mal la una a la otra durante horas. El camarero tuvo que rechazar el pago de una de ellas por fastidiarle «accidentalmente» el vestido a su «alter ego», ya que esta le ofrecía cerca del doble.

2La discusión silenciosa.

Una camarera presenció una discusión de pareja algo extraña. El chico simplemente comía, mientras le pasaba servilletas a su novia, quien las usaba para secarse las lágrimas, escribir algo violentamente en ellas, y devolvérselas a su pareja. Cuando se fijó un poco más, se dio cuenta de que en realidad era una pareja de sordomudos. Al final se fueron juntos y abrazados, y dejaron una gran propina, por lo que piensa que no estuvo tan mal.

3Cena «energética»

Una pareja gótica un tanto extraña entró en un restaurante, aclarando al servicio que no necesitaban comida humana, pero que la ordenarían igualmente, con la condición de que la camarera permaneciese con ellos junto a la mesa, para alimentarse de «su aura», ya que eran «vampiros energéticos».

Después de que la camarera aceptase, y una vez «se alimentaron» de ella, quedaron recostados y aparentemente satisfechos, y dejaron una gran propina por tan «deliciosa aura».

4Locos por la salsa

Un camarero de un restaurante se dio cuenta de que algunos comensales que pedían sushi a veces miraban a los lados por si alguien les veía y se bebían la salsa de soja. No le pareció nada destacable, hasta que empezó a obsesionarse con el tema, y tras fijarse bien, se dio cuenta de que era algo que llegaban a hacer más de 50 clientes al día.

5El crudivegano novato

Otro internauta contaba cómo una vez ordenaron por teléfono en su restaurante una sola patata cruda cortada en rodajas, para llevar. Vaya un pueblo extraño.

6Una extraña señora.

Un camarero experimentado comenta que ya ha aprendido a no saltarle al cuello a los clientes luego de que les hagan preguntas estúpidas, como «¿Qué es una ensalada de tomate y lechuga?» pero que una clienta le descolocó completamente al acabar pidiendo, luego de un montón de opciones porque no se aclaraba, unos mejillones con sangre.




7Una sorpresa picante.

Un camarero de un restaurante japonés reconoció que solía comer de las sobras de los clientes, y que se sintió timado en su propio restaurante luego de comerse una empanadilla japonesa que, por lo visto, un cliente había rellenado con wasabi.

8Los nuevos Bonnie & Clyde

Un camarero se lamenta recordando una joven pareja que fue a comer a su restaurante; el chico era muy guapo y llamativo, y la chica simplemente suspiraba enamoradísima mientras él pedía la comida.

Cuando acabaron, el chico simplemente le dio la cuenta a ella, dejándola sola y sin poder pagarlo. La chica no podía parar de llorar, y nuestro informador terminó pagándolo todo para hacerle el favor.  Poco después se enteró de que habían hecho lo mismo en otros tres establecimientos de la zona.

9¿Quieres romper conmigo?

Una camarera cuenta cómo presenció una pedida algo extraña: el chico sacó una cajita pequeña, se arrodilló ante su pareja, abrió la cajita y luego se fue corriendo. La chica no paraba de llorar, ya que en la caja había una nota en la que decía que la dejaba.

10Buscaba cobre y encontró oro.

Una camarera atendió a un chico que parecía nervioso por tener una cita, ya que llevaba tres años sin verse con nadie, y había conocido a una chica por Tinder. Ella apareció con dos horas de retraso, le vio, dijo «¿Eres Joe? No, gracias» y se fue. Al final la camarera invitó a Joe a salir.




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Fuente: Difundir