¿Existe un programa más entretenido que First Dates? La respuesta, con casi total seguridad, es NO. Este formato, buscando unir sentimentalmente a media España, nos ha regalado algunas de las situaciones más locas y descabelladas que hemos podido ver en la televisión de nuestro país. ¿Queréis la prueba de ello? Seguid leyendo.

Los protagonistas de la cita de hoy son una pareja de lo más particular: Kai, de 21 años, y Álvaro, de 18. Desde que el bueno de Carlos Sobera los presentó, la cosa ya pintó bastante regular: las miradas entre ellos eran bastante extrañas y ella, al ordenar una bebida en la barra, pidió un vaso de agua caliente…¿el motivo? Según ella, «en la filosofía china, el agua caliente representa la naturaleza, fluir. Me gusta tomar agua caliente cuando no estoy cómoda»… la cosa pintaba ya regular.

El ‘sketch’ del agua caliente siguió durante un rato: ella quería el agua más caliente y el barman no se podía creer lo que estaba viendo. Álvaro, en este sentido, también tenía algo que añadir: «lo voy a pasar fatal porque no es la clase de chica que me gusta, porque es un poco bajita y gordita y no va con lo mío».

Siguieron intercambiándose preguntas en un clima que era de todo menos amistoso. Ambos estaban claramente disconformes con su cita y el pronóstico que tendría el resto de la velada no podría ser peor.

Ella también tenía algo que añadir sobre él: «no me gusta su pelo, lo lleva para atrás y eso en China es odioso, es como del pasado. Me parece que da un poco de miedo».

Más adelante, ya sentado en la mesa, Álvaro intenta sacarle algo más de conversación y le dice que es de Perú. Ella, al principio, parece confundida, por lo que él le pregunta si sabe ‘dónde está Perú’, a lo que ella responde afirmativamente. «¿Te cae bien la gente de Perú?», a lo que ella responde con un contundente «No»… LMAO.

«No, porque el año pasado vivía con una peruana y no me trataba muy bien. Al final me echó de la casa», explicaba ella al ver el desconcierto en el rostro de él. Álvaro no se lo tomó demasiado bien: «Me parece fatal que en la primera vez que nos conocemos venga a decir que le caemos mal, porque no por ser peruanos somos todos iguales».

Ella luego le añadió «Bueno, tú sí me caes bien», a lo que él le respondió «ya, es que no todos somos así. Hay gente y gente»… aquí no había nada que hacer y esta era solo la confirmación de lo que ya sabíamos desde el principio.

Ella también, llegados a ese punto, empatizó con Álvaro y le dijo que era consciente de que hay muchos estereotipos erróneos de la gente de otros países y que ella mismo ha sido víctima de dichos estereotipos: «Me dicen que somos aburridos, que somos feos». Entonces él le preguntó que qué le decía ella a esto, a lo que Kai respondió «[Les digo] Hijo de puta». Esto, a él, le hizo mucha gracia (y a nosotros, para ser sinceros).

Aquí os dejamos el vídeo con el resto de la cena… creemos que seréis capaces de adivinar cómo acabó todo (equisdé):

A vosotxs, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Pensáis, al igual que nosotrxs, que todo fue muy grave desde el principio? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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