Todos tenemos algún amigo supersticioso (o puede que vosotros lo seáis) que confían su suerte o su infortunio a ciertos detalles o pequeños actos que, por alguna extraña razón, creen que tienen influencia en su vida.

Pero, más allá del hecho de si tiene sentido o no creer en las supersticiones, la realidad es que todas tienen un origen real que, de hecho, tiene cierta lógica.

A continuación, veremos los orígenes de algunas de las supersticiones más populares.

Tirar sal

Derramar sal se asocia con la mala suerte y, si nos ocurre, se cree que demos arrojarla por encima del hombro para huir de la mala fortuna. Esta superstición tiene un origen griego y sumerio que se basa en el hecho de que usaba la sal como forma de pago (de ahí la palabra salario) con lo cual se considera que derramar sal significa derrochar dinero.

Gato negro

Esta creencia empezó en la edad media debido a que se asociaba los felinos negros a los compañeros animales de las brujas que cumplían misiones secretas y espiaban en su nombre. De hecho, se dice que si la peste y las ratas generaron tantos problemas fue porque se eliminaron muchos de los gatos que eran, en gran medida, sus depredadores.

Tocar madera

2.000 años antes de Cristo se consideraba que el roble era un árbol de culto que servía para evitar dolencias si se tocaba. Con el tiempo, esa costumbre vinculada al roble fue traspasándose a cualquier tipo de madera.

No ver la novia antes de la ceremonia de boda



El origen de esta superstición es realmente curioso ya que se debe al hecho de que, como antes había muchos casamientos arreglado por motivos económicos, se evitaba que los novios se viesen para evitar que se incumpliera el acuerdo cuando la pareja se viese

El número 13

Este número combinado con martes o viernes suele relacionarse con la mala suerte, algo que hemos heredado de la antigua Babilonia. De hecho, aparte de una superstición, hay gente que le tiene auténtico terror a este número, algo que se conoce como triscadecafobia.

Espejo roto

Hasta prácticamente el siglo XVI, los espejos no estaban hechos de vidrio, sino de metal, con lo cual, su valor era mucho más elevado. Eso hacía que, si un sirviente rompía el espejo de una persona adinerada, se quedaba sin cobrar durante mucho tiempo. Aunque también se dice que el origen de esta superstición recae en el hecho de que se creía que un espejo reflejaba nuestra alma y, al romperlo, nuestro espíritu también quedaba dañado.

Pasar por debajo de una escalera

Muchos creen que esta superstición tiene un origen muy lógico basado en los posibles accidentes que se pueden producir, aunque también se vincula con el Medievo y el hecho de que los que iban a ser ahorcados pasaban siempre por debajo de una antes de acatar su sentencia.

Abrir un paraguas en una zona interior

Dicen que este mito se generó únicamente para evitar que, al cerrar los paraguas en lugares cerrados, hubiese accidentes domésticos que, habitualmente, tenían a los ojos como principales damnificados.

La herradura

Sobre esta superstición hay dos versiones. Por un lado se cree que surgió en Grecia donde fue asociada con la fecundidad, debido que estaba hecho de hierro y a su forma de medialuna. Pero, por el otro, se cree que todo empezó en Italia, donde se vinculaba a la fuera del caballo y la ayuda que este daba a los campesinos para trabajar el campo.

Trébol de cuatro hojas

Una historia surgida en el año 200 a.C indica que los druidas británicos lo usaban para alejar los malos espíritus asociándolo con los puntos cardinales y con las distintas estaciones.

¿Sois gente supersticiosa? ¿Creéis en alguna de estas supersticiones? ¿Os ha sorprendido su origen? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook e Instagram.

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Fuentes: difundir