La joven actriz de Modern Family, Sarah Hyland, lleva un tiempo pasando por una etapa dura de su vida debido a varios problemas de salud. A lo largo de los últimos meses, la actriz ha tenido que someterse a dos trasplantes de riñón, el último después que el primero fuese rechazado por su cuerpo. De hecho, debido a eso ha sufrido una depresión que le hizo pensar en quitarse la vida al estar pasando por una situación tan trágica y, recientemente, en la revista Self, lo ha contado todo.

Sarah Hyland solo tiene 28 años y sufre displasia, una enfermedad que hizo que, en 2012, su padre le donase un riñón. Por desgracia, en octubre de 2016 su cuerpo pareció rechazarlo.

“Hicieron mil pruebas para intentar salvar ese riñón. Pasé Navidad, Acción de Gracias y mi cumpleaños en el hospital”.

Todos los tratamientos fallaban, así que Hyland tuvo que empezar a acudir a diálisis de forma regular hasta que, finalmente, encontraron un nuevo órgano compatible para ella. En este caso, los doctores le quitaron el riñón dañado de su padre y le dieron el de su hermano, Ian, que le ofreció el suyo.

“Estaba deprimida; cuando un miembro de tu familia te da una segunda oportunidad de vivir y falla, sientes que es culpa tuya. No quería fallar a mi hermano como fallé a mi padre y pensé en suicidarme”.

Todos sabemos que no era su culpa que su cuerpo rechazase el riñón de su padre, pero en momentos así todos nos aferramos a sentimientos y pensamientos que, a menudo, pueden ser muy nocivos. De hecho, ella misma no se avergüenza de haber pensado en acabar con su vida y lo entiende como parte de todo el proceso.

En septiembre de 2017 fue cuando, finalmente, la operaron para poder ponerle el riñón de su hermano, pero, lejos de terminar la agonía, surgieron nuevos problemas de salud que fueron una endometriosis y, posteriormente, una hernia abdominal.

Todavía me dolía todo del trasplante y se fueron sumando más dolores. En los últimos 16 meses he tenido seis operaciones”.

Por suerte, durante todo este tiempo su familia ha sido un gran apoyo (como habéis podido comprobar los donantes fueron su padre y su hermano) y, además, también ha tenido a su lado a Wells Adams, su novio, a quien conoció tres días antes de su trasplante.

“Durante el tiempo que estuve en el hospital hablamos todos los días por FaceTime. Me ha visto en mis peores momentos y ha estado ahí para mí. Pese a todo lo que ha visto, me sigue viendo guapa”.

En cualquier caso, esperamos que la travesía por los hospitales de Sarah Hyland tenga su final cerca y sea para bien, cosa que le será un poco más fácil si tiene a sus seres queridos cerca.

¿Habéis pasado nunca por una mala racha de salud como la de Sarah Hyland? ¿Creéis que es normal que pensase en el suicidio? ¡Contadnoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram!

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Fuentes: people