Hace unos 20 años, hablar de música latina era hablar, sin ningún tipo de dudas, de Ricky Martin. El puertorriqueño más internacional supo hacer un hueco en el corazón de todo el mundo que, a finales de los 90, tenía ganas de ir a una discoteca a bailar bien engominado o con un vestido de esos brillantes con acabado plástico.

Canciones como ‘María’ nos servían de guía para saber cómo teníamos que movernos y saber, exactamente, cuantos pasitos había que dar pa’lante y cuantos pa’tras. ¿Cómo caminaríamos correctamente sino?

La cosa es que, con el paso de los años y con el avanzar del nuevo siglo, el bueno de Ricky había pasado un poco más desapercibido y, en los últimos años, gracias a su incursión en el reggaeton, ha conseguido volver a situarse en lo más alto de las listas de éxitos.

La gente vuelve a acudir en masa a sus conciertos y sus canciones vuelven a ser número uno en muchos países de habla hispana. Un ejemplo de ello es su más reciente éxito: ‘Fiebre’, junto con Wisin y Yandel.

Pero, a pesar de todo este éxito y de lo mucho que se habla actualmente del bueno de Ricky… Internet es insaciable y, recientemente, se ha visto inmerso en una polémica que, como no podía ser de otra forma, lo ha situado en el centro de todas las críticas posibles. ¿Cómo se puede hablar mal de un alma tan bondadosa?

La cuestión es que, hace unos días, el cantante colgaba en su perfil personal de Instagram una fotografía. Al parecer, el puertorriqueño estaba en Miami, en donde tiene una de sus residencias, cuando, por algún motivo, decidió comprarse en una tienda un penacho típico de la tribu de los Lakota, unos indios nativos americanos de esa zona (los americanos de verdad, vamos. No le hagáis caso a Trump).

Ricky se hizo una selfie con esta indumentaria y, al ‘tocar’ Internet, todas sus buenas intenciones volaron por los aires: “Lo que ocurre en Miami… termina en IG”, podía leerse en la publicación.

No habían pasado unos pocos minutos cuando el cantante ya estaba recibiendo un montón de críticas y comentarios negativos que lo acusaban de ‘apropiación cultural’ y que consideraban que esa foto, como mínimo, era una falta de respeto a las tribus indígenas de Norteamérica

“Lo que ocurre en Miami… termina en IG”, escribió junto a la imagen que publicó en su perfil. Al poco rato el artista se encontró con una avalancha de comentarios negativos que lo acusaban de apropiación cultural y consideraban que esa foto representaba una falta de respeto hacia las tribus indígenas de Norteamérica.

La cuestión es que, viendo la que se le venía encima, el cantante decidió eliminar la foto y curarse en salud porque, como bien ya sabréis, en los Estados Unidos, el tema de la apropiación cultural es muy delicado y, por supuesto, es mucho mejor coger a todas las tribus indígenas y meterlas en reservas con drogas y casinos y que el presidente del país se burle de ellos en público:

Pero bueno, que el cantante de ‘Livin’ la vida loca’ ha preferido no causar más revuelo y ha cortado por lo sano. Vivan las redes sociales.

Es verdad que, en cualquiera de los casos, proteger a las minorías es algo tremendamente positivo (más teniendo en cuenta la que se nos está viniendo encima en todos los países), pero lo que también es cierto es que, si el límite está aquí, ¿nos ponemos a repartir plomo en carnaval?

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta polémica? ¿Creéis que es para tanto? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuente: Mundo Deportivo