La protagonista de nuestra historia de hoy os sonará por haber presentado el programa de hace unos años llamado ‘Club Megratix’, o por haber sido la mítica alma de ‘Física o química’, o por haber hecho de Fabiola en ‘Al salir de clase’, o por hacer de Rosario en ‘La vida de Rita’… o por muchas cosas más que, si mencionásemos aquí, no acabaríamos nunca.

Sandra Blázquez vivía su vida sumergida en una ficción continua, pero , ahora, ha sido su propia vida la que se ha visto convertida en una película. Y es que Sandra se ha convertido en todo un ejemplo a seguir y ahora entenderéis por qué.

La joven se ha visto sumergida en un proyecto tremendamente interesante de cooperación en África llamado Idea libre y, desde el 2014, se dedica a levantar escuelas para niños con pocas posibilidades económicas en Kenia.

Esta nueva vida la hemos podido conocer de primera mano gracias a que la actriz ha dado una entrevista para la revista Papel. En ella explicaba que el germen de esta idea se encuentra en el rodaje de ‘Vive cantando’, por el ya lejano 2013.

En ese momento, surgió la idea de hacer un voluntariado junto a una amiga suya llamada María, quien trabajaba como educadora social, y viajaron a un orfanato marroquí. Confiesa que la experiencia fue muy positiva, pero añade: «A la vuelta pensamos que habíamos abandonado a aquellos niños y nos planteamos que habría que hacer algo que perdurara».

Un año más tarde nacía su ONG y, hasta el sol de hoy, se mantienen en pie, gracias al apoyo que recibe de 203 socios. Su foco de actividad se encuentra en Kampi-Ya-Chumvi (Kenia). Ella misma lo describe como «un poblado seco con 400 personas donde las mujeres se prostituyen desde los 12 años».

Explica también que, al principio, cuando iniciaron el proyecto, disponían tan solo de un aula y 80 alumnos. Pero que, ahora, ya disponen de 4 aulas, 100 alumnos, cuatro profesores, dos vigilantes, una cocinera, cinco letrinas y un pozo de agua… ¿ni tan mal la mejora, no?



La filosofía de Blázquez es la siguiente: «Queremos que esos chicos crezcan con posibilidades, con pensamiento libre, que puedan soñar con vidas de película».

«Muchas veces pienso que es incompatible ser actriz con la cooperación. Eso de estar siempre bien vestida, guapísima, ir de photocall en photocall, mostrarse en redes… Porque, en esta profesión, si no haces todo eso, eres un bicho raro», revelaba Blázquez. Sandra tuvo que escoger entre sus dos pasiones: «No sé si podré con las dos cosas a la vez… Hay una parte de mí que me dice que me olvide del cine. Y que crezca».

La actriz también habla de que, en la actualidad, la industria del cine ha decidido no contar más con ella y que, simplemente, no le han salido más trabajos, por lo que ha tenido que centrarse en trabajar en el bar de su familia. Reconoce que necesita trabajar y que volvería al cine o a la televisión encantada, pero que, de momento, su cabeza está en Kenia y en esos niños que tanto dependen de su proyecto: «Tenemos la mente allí».

La verdad es que es extraño ver como alguien que, de alguna forma, tenía su futuro asegurado en esta industria, decide aparcarlo todo por lo que podríamos considerar una ‘causa mayor’.

A vosotrxs, ¿qué os parece este proyecto? ¿Qué habríais hecho en su lugar? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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