Cuando hablamos de seguridad en la carretera no todo consiste en saber conducir (y, de hecho, la mayoría de personas que repitiesen el carnet de conducir, lo suspenderían), sino que hay otras tareas rutinarias que podemos realizar para evitar tener algún susto mientras estamos conduciendo.

Siempre que no estamos atentos a la carretera corremos el riesgo de cobrarnos una vida, la nuestra o la de los demás, pero, a menudo, no tenemos en cuenta que los únicos afectados no somos los humanos, sino que nuestro entorno y, concretamente, los animales, también pueden sufrir las consecuencias de nuestros errores al volante.

Por eso, a continuación os daremos un consejo para evitar que ciertos animales mueran o sufran por nuestra culpa durante los meses de invierno. Estamos hablando de los gatos.

La Guardia Civil y la Policía Nacional han publicado, a través de sus cuentas de Twitter, este consejo para evitar que muchos gatos mueran debajo de un capó.

En invierno y durante los meses más fríos, muchos gatos callejeros se refugian en el interior de los coches para no sucumbir al frío.

Para ello, buscan el calor de los motores y, a menudo, entran en la parte delantera de los vehículos que pasan la noche en la calle, sobre todo cuando las temperaturas descienden mucho o cuando llueve.

Eso hace que, con frecuencia, muchos gatos mueran cuando encendemos el coche o, en ciertos casos, puede que, por culpa de ello, nuestro motor sufra un malfuncionamiento a medio trayecto que pueda propiciar un posible accidente que nos afecte a nosotros mismos o a otros conductores.

Para evitarlo, basta con que hagamos algo de ruido antes de arrancar el coche. Podemos pegar un portazo o, simplemente, golpear el capó; de ese modo daremos la posibilidad al gato de salir ileso antes de que arranquemos.

Puede que a muchos os parezca una tontería, pero este es un método de prevención de accidentes muy sencillo y que, como hemos dicho, en invierno se produce en más ocasiones de las que, en realidad, la mayoría de nosotros nos imaginamos.

Esperamos que hagáis caso a las indicaciones de los cuerpos de seguridad y, de esa forma, los gatos callejeros no se vean afectados (o por, lo menos, lo mínimo posible) por nuestros vehículos.

¿Os habéis encontrado alguna vez un gato en vuestro motor? ¿Qué hicisteis? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook e Instagram. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, claro). 

Fuentes:  rolloid