First Dates no defrauda. El famoso formato presentado por el siempre cumplidor Carlos Sobera, ha sido la mejor apuesta que ha hecho Cuatro en toda su historia, garantizando cada noche una grandísima audiencia y una legión de fans fieles que inundan las redes sociales. No son pocas las parejas que tienen que agradecer el disfrute de su amor a este programa y no son pocos los personajes loquísimos que, como espectadores, hemos descubierto.

Cada semana, descubrimos algunos de los personajes más alocados y estrambóticos de los que podemos conocer en la televisión y, esta semana, como no podía ser de otra forma, First Dates no ha decepcionado y, ayer por la noche, cumplió con su ‘cita’ obligatoria.

La cuestión empezó a ponerse ‘turbia’ con la llegada de Javier, un joven apodado Scorcia. Se trataba de un estudiante de Bellas Artes de 22 años procedente de valencia y que explicó, entre muchas otras cosas, que sentía una especial afición por el cine gore.

«Paso más tiempo mirando en mi interior que fijándome en el exterior. A la hora del amor me fijo mucho en la personalidad, busco una conexión intelectual», confesaba ante las cámaras en un alarde de introspección.

La cita, para que estuviese completa, requería de otro individuo y este no tardó en llegar. Miguel, de 22 años y también estudiante de Bellas Artes, confesaba, por su parte: «En el instituto tuve un expediente perfecto enfocado a una carrera de medicina que se ha quedado en nada». Pero lo más relevante fue cuando confesó una de sus mayores… ¿manías?: «Mi hobby fetichista es limpiar plata y dejarla brillante»… casi nada.

La cosa no podía empezar mejor y, dada la afición de ambos al arte, la conversación iba viento en popa. La conversación fue evolucionando hasta llegar al tema de la anatomía, cosa que, a Scorcia, dada su pasión por el gore, le encantaba: «me encanta dibujar vísceras».

A Scorcia, además, le encantó Miguel y su forma de expresarse: «me gusta que sea tan abierto y sensible» y, en lo referido a la visión que tenía cada uno del amor, también hubo grandes coincidencias.



La cena seguía yendo viento en popa y, visto es perspectiva, es raro ver una cita de este programa que vaya tan bien desde buen principio. Parecía que ambos estaban hechos el uno para el otro.

Sabíamos que Miguel era un poco maniático con el tema de la plata, pero Scorcia, teniendo en cuenta sus ‘particulares aficiones’, era una incógnita respecto a este tema… por lo que estábamos a la espera de ‘lo peor’.

Miguel empezó preguntándole a su cita por sus ‘fetiches’, a lo que Scorcia respondió con bastante seguridad: «Me suele gustar la clavícula o el cuello… También me gusta el tendón, que se vea así, el tendón de Aquiles, eso es algo que me flipa». Esto dejó a Miguel un poco ‘picueto’, pero, lejos de molestarle, se rio y siguió con la amena conversación.

¿El resultado final? Pues que, como no podía ser de otra forma y viendo lo bien que había ido todo desde el principio, ambos decidieron darse una segunda oportunidad y volverse a citar para ver si, ahora sí, acababa de surgir el amor entre ellos. La cosa apuntaba bien, la verdad.

 

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