Hace poco, la Fundación “Lo que de verdad importa” realizó un congreso para promover valores éticos entre los más jóvenes y uno de los participantes de este fue el cantante Melendi. En él, el artista reveló muchos aspectos de su lucha contra su problema de drogadicción y explicó su experiencia a un grupo de 2.100 adolescentes de Oviedo.

Melendi se mostró nervioso en todo momento hablando de su vida con naturalidad y sin un discurso preparado para que los jóvenes percibiesen su historia no como una noticia, sino como una realidad. En el Calatrava, el cantante contó muchas de sus vivencias, incluso el incidente del avión que muchos de nosotros recordamos y en el que le echaron de un vuelo por tener una actitud violenta y agresiva al estar en estado de embriaguez.

«Quiero que sepáis que lo malo que nos pasa la mayoría de las veces ocurre por ponernos palos en las ruedas a nosotros mismos. Yo me he boicoteado mucho. Hasta en un avión«.

Su presentación ya fue realmente peculiare: entró después de Pedro Aguado (exhermano mayor) y, tras un “Hala Oviedo”, se sentó en la silla y se preparó para hablar, pero, antes de eso, se tumbó en el suelo para hacer la croqueta y, una vez liberado de la tensión, empezó a relatar su historia.

«Ingresé en un centro para adictos al ver sufrir a mi madre y a mi padre».

Este era un Melendi joven, de veinte años, habiendo vendido un millón de discos y disfrutando de la fama.

Cuando la realidad le golpeó, decidió ir a una clínica de Colombia para desintoxicarse durante cuatro meses. Cuando salió se sentía mucho mejor y era una persona nueva, pero volvió a caer debido a que la desintoxicación es una carrera de fondo.

Fue entonces cuando empezó a leer filosofía con el objetivo de descubrir de dónde venía esa necesidad que sentía y ese miedo que le hacía buscar refugio en sustancias estupefacientes, pero allí, por mucho que aprendiese, no logró encontrar las respuestas que tanto buscaba.

Pero luego conoció a una persona que, según él, le cambió la vida. Esta era Joaquina Fernández, una experta en Reiki (una técnica japonesa que se basa en la transferencia de energía a través de la imposición de las manos).

«Me dio la vuelta a la cabeza. Ella me enseñó que lo importante es huir del miedo y ser coherente», dijo el cantante tras explicar que, tristemente, Joaquina había fallecido el año pasado.

Actualmente Melendi tiene ya casi 40 años y no tiene miedo en reconocer que ese éxito tan tempranero le comió la vida y estuvo a punto de destrozársela.

«Con la fama y el dinero llegaron cosas difíciles de explicar si no las vives y que son producto de un profundo desengaño con el concepto de éxito social».

Aparte de los problemas con las drogas, también habló del machismo, un tema que, actualmente, está muy a la orden del día y, sobre ello, reconoció que cometía los típicos “micromachismos de tío”, pero que sigue y seguirá trabajando para evitarlos y no repetirlos.

En cualquier caso, vemos como algo muy positivo que sincere sobre su experiencia, no de cara a la opinión pública (a quien no tiene por qué dar explicaciones) pero sí para ayudar a otros jóvenes y evitar, en la medida de lo posible, que vivan situaciones como la suya.

A vosotrxs, ¿qué os parece que Melendi participe en este tipo de congresos? Dadnos vuestra opinión en los comentarios de Facebook e Instagram. 

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Fuentes: lne