La historia de hoy es una de esas que no podemos creer que, en pleno siglo XXI, todavía se den en nuestra sociedad. Las mujeres están consiguiendo muchísimos derechos y, por primera vez, se están consiguiendo cosas que, hace apenas unos años, habrían sido impensables. Pero aún queda mucho camino por recorrer y la historia que os traemos hoy es la prueba de ello.

Todo empezó cuando una modelo australiana se disponía a entrar al Museo del Louvre y vivir una experiencia que había querido vivir desde pequeña. El problema vino cuando intentó cruzar la puerta de entrada… y todo se torció: «Me rompieron el corazón».

El personal de seguridad la detuvo y le dijo que no podía pasar, que la ropa que llevaba puesta no cumplía los códigos de vestimenta del museo y que, por lo tanto, se le negaba por completo el acceso al mismo. Ella, evidentemente, protestó, ya que consideraba que estas normas eran absolutamente arcaicas. Pero eso no le sirvió de nada.

Newsha Syeh no tardó en publicar su terrible experiencia en sus redes sociales, donde sus miles de seguidores la arroparon sin dudarlo.  Según ella misma contaba, uno de los guardias de seguridad «hizo los gestos y expresiones más desagradables y horribles» y le insistió en que ‘se tapase un poco’. «Con ojos llenos de violencia, me frenó el ingreso«, añadió.

Su narración estuvo acompañada con fotografías que demostraban cómo estaba vestida en el momento del altercado. Como bien podréis ver, iba vestida con un vestido negro escotado tremendamente normal y, ciertamente, bonito. ¿De verdad una ciudad tan ‘avanzada’ como París tiene que incurrir en este tipo de actitudes tan arcaicas?

Lo cierto es que ella no entiende por qué, si iba con mucha gente, solo se le expulsó a ella. Cree que su vestido, que no era para tanto, podía resultar llamativo en contraste con los del resto de las asistentes. Si a esto le sumamos el hecho de que, esa semana, en París alcanzaron los 15º de temperatura… pero, aún así, resulta inexplicable.

El primer mensaje que publicó podíamos ver como la joven, de 25 años, estaba claramente afectada por la situación: «Me rompieron el corazón, porque creí que el Louvre tenía reglas arcaicas. Pero resulta que no». Y es que resulta que, en lo referido a los códigos de vestimenta, el Louvre no tenía nada establecido, por lo que la situación es aún más inexplicable.

La cuestión es que el reglamento del Louvre no hace referencia concreta a un código de vestimenta determinado, aunque este criterio podría quedar en manos de los guardias de seguridad.

En la Sección 1, Artículo 2 del museo, se estipula que se prohíbe la entrada de visitantes desnudos, descalzos, en traje de baño o con el pecho descubierto… ¿En dónde queda la modelo, pues?

Syeh no solo recibió el apoyo inmediato de todas sus seguidoras, sino que, muchas de ellas, aprovecharon para relatar experiencias similares que habían vivido en el mismo museo.

La joven, a pesar de todo esto, ha remarcado bastante el hecho de que se lo pasó muy bien en sus vacaciones en la ciudad del amor y que esta mala experiencia no le arruinó por completo el viaje.

Eso sí: cosas como estas deberían servirnos para reflexionar sobre según qué aspectos para dejar de ser, al menos, un poco menos lamentables como especie.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta situación? ¿Creéis que el museo ha hecho bien o ha pegado un patinazo de cuidado? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Si os ha gastado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).