Las coincidencias de la vida nos llevan a una multitud de escenarios diferentes. Nos puede pasar de todo en cualquier momento. Y encima muchas veces esas circunstancias nos llevan a otras. Como un juego de dominó cósmico. Y no nos olvidemos de que el destino siempre está ahí vigilando como una vieja al visillo y su mano nos guía a un destino que siempre es irónico.

Bueno, eso es algo extrañamente poético, pero creo que ya sabéis a lo que me refiero. Y si no lo habéis entendido es que seguramente me he expresado como un troglodita. En fin. El caso es que a veces la vida nos lleva a unos momentos que no suelen tener explicación. Y eso es precisamente lo que le ha pasado a un cierto cantante canadiense que todo el mundo conoce.

Y es que lo que no le pase a Justin Bieber no le pasa a nadie. La vida del cantante canadiense parece un auténtico programa de realidad paralela. El último momentazo que ha protagonizado el cantante es de lo más cómica. Lo que ocurrió fue que su coche se averió en plena calle y los vecinos del barrio salieron a conocerle. El resultado fue que Justin acabó haciendo algo realmente llamativo.

Entre ser pillado llorando o pasear su amor por Hailey Baldwin por las calles de la ciudad, nos hemos olvidado un poco de que Justin Bieber sigue siendo ese chico alegre que consigue sacarle una sonrisa a cualquiera con sus bromas o su voz.

Hace un par de días, el cantante vivió un momento bastante surrealista, pero que sin duda alguna se aleja mucha de esas imágenes de él triste y angustiado que tan a menudo hemos visto en estos últimos meses. Ocurrió en un barrio de Los Ángeles. El canadiense iba en su coche cuando este, por algún motivo desconocido, dejó de funcionar.

En lo que tardaron en llegar los mecánicos y arreglar el coche de Justin Bieber, ocurrió algo sorprendente. Poco a poco, los vecinos fueron saliendo a conocer al cantante y a pasar el rato con él. Y, la verdad sea dicha, parecía de lo más relajado. Bieber estuvo hablando un buen rato con ellos, y eso no fue lo único que hizo.

También les cantó un trocito de su tema ‘Hold Tight’, se hicieron fotos, jugaron juntos al baloncesto y, lo más increíble de todo, hizo flexiones para ellos. Y es que resulta que esa fue la penitencia que le pusieron por llevar chanclas.

Se trata, sin duda alguna, de una situación de lo más surrealista pero a Justin Bieber pareció no preocuparle, porque parecía de lo más relajado y a gusto.

Es que a veces nos olvidamos de lo cercanos que pueden ser los famosos. Es normal, la verdad. Algunos famosos viven en torres de marfil y cuando llegan a la fama pues se esconden en sus casoplones. Y sabéis que es verdad. Hay gente que en cuanto llega a la fama, se acomoda. Por eso siempre tenemos esas historias de celebridades que se convierten en unos maleducados.

Y digo maleducados porque prefiero no usar otra palabra más explícita. Que lo haría, que conste. Pero así también nos convertimos en maleducados. En fin. El caso es que este tipo de gestos siempre se agradecen y siempre ayudan a mejorar la imagen de un famoso. Incluso si eres Justin Bieber.

 

¿Qué os ha parecido? ¿Os gustaría que vuestro famoso preferido pasara por vuestra calle? Decidnos algo en los comentarios.

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Fuentes: La Vanguardia