A menudo pensamos que, si fuésemos hijos de algún rico famoso, todo nos iría mucho mejor tanto a nivel de vida como a nivel económico, pero hay muchos casos en los que se demuestra que esto no es cierto y, en realidad, podemos ser hijos de un famoso y tener una vida infeliz y exenta de facilidades, sobre todo si tu padre no te reconoce.

Muchos recordaréis las múltiples portadas que ha protagonizado Javier Santos, pero, por si no lo conocéis, os hacemos un pequeño resumen a continuación.

Javier Santos es el presunto hijo de Julio Iglesias que ha hecho carrera como cantante en América Latina, pero si se ha hecho conocido es por, como decíamos, ser el hijo no reconocido del cantante internacional, Julio Iglesias.

Recientemente, se ha vuelto a convertir en noticia al relatar la dura vida que le ha tocado afrontar y los múltiples obstáculos que ha tenido que superar.

Cuando era joven creció en un barrio de Valencia y sufrió acoso por parte de sus compañeros de escuela después de que su madre le pusiera una demanda de paternidad a Julio Iglesias.

“Los acosadores suelen ir contra quienes son diferentes. Y yo lo era porque mi careto salía en televisión. No diría que fue la peor época de mi vida, porque cuando eres adolescente todavía no tienes muchas responsabilidades, pero fue dura. No es bonito ser famoso y pobre. La mía, al menos entonces, ha sido una fama incómoda”.

Obviamente, esa demanda también tuvo repercusiones para su madre que, después de que la Audiencia de Valencia revocase la sentencia por un fallo burocrático, quedó hecha polvo.

Por si todo esto fuera poco, el cantante estuvo a punto de perder su vida. En un momento bajo de su carrera, tuvo que recurrir a todo tipo de empleos en Miami: limpiacoches, telemarketing, camarero, etc. De hecho, tuvo que transportar medicamentos a Cuba en lancha, donde casi se produce un trágico accidente que por poco le cuesta la vida.

“Una vez los motores de la lancha en la que íbamos se pararon a mitad de camino y pasé mucho miedo. Pensé que podía acabar en África, pero llegamos sanos y salvos”.

Ante una situación como esta, la mayoría de nosotros nos replantearíamos nuestra vida y, precisamente, esto fue lo que hizo Javier.

Hace 8 años, en 2010, regresó a Valencia donde trabajó en una tienda de nutrición para deportistas, pero actualmente ha vuelto a redirigir su carrera y actúa en ocasiones como DJ mientras comparte su vida con su mujer, Chiara Allegrini. Según dice, pese a todo lo que ha vivido, solo tiene ganas de mirar hacia adelante.

“Ya he dicho que estoy dispuesto a perdonar. Me encantaría conocerlo y que todo fuera más discreto. Pero para una persona como yo es difícil, porque sabes que estás peleando contra alguien que tiene mucho poder y se niega a aceptar la realidad. Esa combinación hace que sea bastante duro para mí”.

Esperamos que la vida ya le haya dado suficientes sustos a Javier, aunque, obviamente, esto nunca lo podemos saber y, de hecho, vivir perdería bastante la gracia. Pero, por lo que parece, ha podido reorganizar su vida y, actualmente, disfruta de un plan de vida prometedor junto a su pareja.

A vosotrxs, ¿qué os parece la vida de Javier Santos? ¿Conocíais su historia? Dadnos vuestra opinión en los comentarios de Facebook e Instagram. 

Si os ha gustado este artículo, recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño). 

Fuentes: semana, lecturas