Durante el Mundial de Rusia de este año se habló mucho sobre el acoso machista a las periodistas, pero, como es lógico y aunque muchos quieran mirar hacia otro lado, las acciones machistas se producen en todo el mundo y de forma constante. Es decir, este no es un problema puntual asociado con un evento o con un país, sino un conjunto de situaciones con las que, habitualmente, tienen que lidiar las mujeres periodistas.

Sin ir más lejos, recientemente se ha producido un nuevo caso en el que la periodista Tatiana Navarro, trabajadora de Ràdio i Televisió d’Andorra y del periódico Ara, ha tenido que lidiar con un hombre antes de entrar en directo para su cadena.

Pese a no estar en antena en el momento en el que se produjo, la reportera colgó un vídeo en su cuenta personal de Twitter para denunciar la situación tan incómoda y violenta que vivió.

La periodista Tatiana Navarro estaba esperando a que su cadena le diese paso cuando un individuo se le acercó por el costado y, sin pedir permiso ni cruzar palabra, le dio un beso en la mejilla.

Más adelante, se supo incluso la identidad de dicho hombre que era nada más y nada menos que Gerardo Alton-Ortega, un empresario mexicano afincado en Andorra.

Tatiana no dudó ni un segundo en reprocharle al hombre el comportamiento que había tenido hacía ella, con lo cual, dejó de posar frente a la cámara para decirle al señor lo que pensaba:

 “¿Qué haces? ¿Te parece normal? ¡Yo estoy trabajando!”.

Luego, el empresario intenta acercarse de nuevo a ella, no sabemos si para disculparse o para seguir molestándola, pero una mujer lo aparta de ella para que la situación no se ponga aún más tensa.

En el hilo de Twitter que la periodista ha compartido ha expresado sus pensamientos y ha denunciado los problemas con los que, tanto ella como sus compañeras, se encuentran a la hora de trabajar.

“Estamos hartas de ver cómo la gente menosprecia la labor de los periodistas y hoy me ha tocado a mí. Este mediodía, antes de entrar en el informativo de Rtva Andorra, Gerardo Alton-Ortega, a quien no conozco de nada, me ha dado un beso en la mejilla ante la cámara para hacer la gracia”.

“No solo ha sido un ataque a mi persona, también una agresión machista por ser mujer. Un ejemplo más que para el patriarcado nosotras somos objetos, en un sistema donde los hombres se creen con el derecho de sobarnos o tenernos siempre a su disposición para sus caprichos”.

“Porque obviamente, a ninguno de mis compañeros hombres les hubiera pasado lo mismo. El único consuelo que me queda es que, por suerte, aún no estábamos en directo, pero eso no quiere decir que no quiera hacerlo público”.

“Basta de agresiones a las mujeres y respeto a las personas que día a día nos dedicamos al mundo del periodismo. Si nos tocan a una, nos tocan a todas”.

Esperamos que incidentes como este no se repitan, aunque sabemos que se seguirán produciendo, pero, por lo menos, esperamos que se denuncien para que la sociedad pueda entender lo incorrectos que son y, de esta forma, poco a poco sanar cierta cultura basada en la impunidad de ciertos actos.

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Fuentes: cribeo.lavanguardia, elperiodico