Los que durante los noventa mirabais la televisión seguramente recordaréis a Chiqui Martí, esa chica con curvas y pelo carmesí. Una mujer que cambió el concepto de stripper haciendo que la barra fuese aquello que le diese de comer al mismo tiempo que la mantenía en forma.

Durante su juventud, rompió moldes y proclamó la libertad de la mujer cuando el feminismo aún no estaba en cada conversación y lo hizo todo público a través del programa de Xavier Sardá, Crónicas Marcianas.

A los catorce años Chiqui ya bailaba en desfiles de moda y aprendió a bailar de forma autodidacta hasta que empezó a trabajar en el popular Cabaret de El Molino en Barcelona que le abrió las puertas de muchas otras salas de España.

Sin embargo, no todo fue buena suerte para Chiqui que, cuando estaba en su mejor momento (rondaba el año 2004) cayó de una tela desde una altura de cuatro metros.

La caída hizo que las piernas de Chiqui quedasen paralizadas durante unos meses. La artista perdió la sensibilidad en las piernas y tuvo que pasar por una rehabilitación larga y dolorosa que Chiqui afrontó con determinación para volver, cuanto antes, a los escenarios.

Pero no solo invirtió ese tiempo de recuperación en sanar, sino que aprovechó para hacer un libro de viñetas que presentó al mismo tiempo que llegaba al final de su terapia.

Y, por suerte, la fortuna regresó a la vida de Chiqui que, cuatro años después, se enamoró de Raquel después de dejar a su marido en 2011.

“Jamás me he considerado lesbiana, ni ahora. Me gustaban los hombres hasta que conocí a Raquel. Ahora se me hace muy difícil pensar en volver a estar con un hombre”.

Raquel y Chiqui se conocieron a través de Nagore Robles y se casaron en 2014. “Siempre me hizo ilusión casarme, pero nunca había sentido la necesidad hasta que llegó Raquel, de ella me enamoré como de nadie en mi vida. Es lo mejor que me ha pasado. Yo quiero envejecer al lado de Raquel”.

Y es que Chiqui Martí es un claro ejemplo de cómo la vida puede cambiar en solo un instante y que lo que te define no es lo que te pasa, sino la forma que tienes de afrontarlo.

“Las cosas pueden cambiar, dímelo a mí, que en 2007 dije que jamás mantendría relaciones con una mujer, pero estoy convencida que he encontrado a la persona de mi vida”.

Pero la vida de Chiqui siguió siendo una montaña rusa y, en 2017, su hermano desapareció desgarrando a toda su familia después que se le viese, por última vez, en las cercanías del Hospital Sant Pau en Barcelona.

“Estamos todos muy angustiados. Por favor si alguien le ve, ¿sería tan amable de llamar al 112? Mi hermano está malito”.

De nuevo, fueron afortunados y, aunque muy débil, su hermano regresó a casa sano y salvo.

“¡Mi hermano ha aparecido! Mil gracias a todos los que nos habéis ayudado a difundir la noticia tan rápido. Eternamente agradecidos”.

A día de hoy, echando un ojo a su Instagram, podemos deducir que Chiqui vive feliz disfrutando de aquello que más le gusta junto a las personas que más quiere. Esperamos que, en lo que le quede de vida, no le surjan obstáculos tan graves, pero si le sucede algo, que siga afrontándolo con la misma determinación.

¿Conocíais la historia de Chiqui Martí? ¿Os ha sorprendido? Dadnos vuestra opinión en los comentarios.

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Fuentes: elespanol, periodistadigital