Si nos paramos a pensarlo de verdad, el mero hecho de coger un avión es un milagro. Vale, sí, que si la ciencia y un buen uso de la tecnología y la aerodinámica, pero no me lo negaréis. El concepto en sí, es de milagro. Poder volar en un artefacto metálico con forma de pájaro.  Y encima hay miles de aviones volando ahora mismo. Mientras estás leyendo esto hay cientos de aviones en el aire.

Y pilotarlos es otro pedazo de locura. Un entrenamiento intensivo y complicado que no todo el mundo puede ni alcanzar a hacer, y ya no te digo completar. De hecho, la gente que es daltónica no puede ser piloto, porque es necesario poder ver todos los colores. Para que vean las luces bien, si es de noche o hay niebla o cosas así. Y si no ves bien, pues mal asunto.

El diseño ya ni os digo. Todo perfectamente calculado para que sea lo más aerodinámico posible y que los motores puedan levantar el artefacto del suelo. Que siempre me ha parecido raro que se le llame artefacto, pero bueno. Cosas de la lengua. El caso es que el diseño de todo el avión (dentro y fuera) no es casual y todo tiene su significado y su función.

En este caso hablaremos de un elemento pequeño del avión pero el cual todos siempre nos queremos arrimar: la ventanilla. Muchos de nosotros, al comprar el billete del avión por Internet pedimos o ventanilla o pasillo. Pero preferiblemente ventanilla. Porque nadie quiere ir en medio. Es de lo más incómodo, sobre todo si vas con gente a la que no conoces.

Pero todo el mundo quiere ventanilla, para poder ver el mundo empequeñecer ante ti. Eso sí, nadie se pregunta por qué los ventanales tienen una forma circular. Las ventanas redondas de los aviones no son una elección estética frívola. Lo que pudiera parecer un diseño decorativo o fruto del azar es consecuencia de la evolución de las aeronaves. La suya es una historia muy interesante y cuya forma hace posible que hoy podamos viajar.

No solo viajar, sino que además nos salvan la vida. Y os preguntaréis, ¿Cómo diablos un ventanuco me salva la vida en un avión? Buena pregunta, Charlie. Pues yo te la contesto. Resulta que las ventanillas ovaladas son el símbolo de una innovación de ingeniería que salva vidas. Si los orificios de los aviones comerciales fueran cuadrados como las de nuestras casas, el aparato se desintegraría en pleno vuelo.

A mediados del siglo pasado, las aerolíneas comerciales lograron que sus aeronaves volaran a mayores altitudes. Consiguieron un hito y hacer progresar el mundo de la aviación. Este plan se ideó para ahorrar dinero, ya que una menor densidad de aire significa menos arrastre en el avión, y menos arrastre repercute en menos uso combustible. Además, volar en la atmósfera superior también significa un viaje más placentero. ¿Veis? Todo relacionado.

Para que los aviones pudieran volar a mayores altitudes, las aerolíneas tuvieron que hacer algunos cambios de diseño. Primero, la cabina tuvo que ser presurizada para que los pilotos pudieran respirar.

En segundo lugar, el aparato tenía que ser cilíndrico para resistir la presión interna que incrementaba a medida que ascendía. Con estas innovaciones, se tenía la certeza de que se había creado la aeronave perfecta. Pero no fue así.

En la década de 1950, tres aviones se estrellaron cuando el fuselaje -cuerpo de la nave- se rompió en pedazos porque los ingenieros pasaron por alto un defecto de diseño crucial: utilizaron ventanas cuadradas. A partir de esas catástrofes, los aparatos cambiaron.

Las ventanillas cuadradas son problemáticas en vuelos altos, por la ligera diferencia en la presión atmosférica y de cabina, que provoca a su vez, que se ejerza mayor presión sobre los marcos de los ventanales.

Esa tensión se acumula más en las esquinas agudas que en las de forma ovalada, y cuando la fuerza se vuelve demasiado grande, se produce el estallido y rotura de la ventana. Sin embargo, con forma oval, la presión fluye más suavemente alrededor de la cristalera cilíndrica, de modo que se evita una acumulación de presión potencialmente destructiva.

Así que ya lo sabéis. Si no tuviéramos las ventanillas redondas, la presión reventaría el avión y volar sería imposible. Por eso os decía que lo de volar es casi un milagro.

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Fuentes: La Vanguardia