No hay que ser ningún genio para saber que tomar drogas es malo para el organismo. Si conocéis a una persona que haya llegado a los cien años a base de alcohol, tabaco y cocaína, presentádmela. Este tipo de sustancias tienen una gran cantidad de implicaciones y consecuencias tremendamente negativas para el organismo. Esto siempre variará en función de la cantidad que se consuma, eso es evidente. Pero lo cierto es que, en mayor o menor medida, tendremos que pagar una ‘factura’.

Podríamos hablar de mil aspectos diferentes en lo que al consumo de drogas se refiere. Hay muchos frentes por los que atacar este tema y, si vamos por ese camino, no acabaríamos nunca, por lo que vamos a delimitar el tema en lo que nos interesa hoy: el consumo de este tipo de sustancias durante la adolescencia. Qué efectos tienen y, sobre todo, qué es peor: ¿la marihuana o el alcohol? Dejad los porros y las latas, que vienen curvas.

Durante la adolescencia, la mayoría de jóvenes empiezan a experimentar con este tipo de sustancias. Pero es que claro, en esa edad el cerebro aún está en desarrollo y cualquier cosa que consumamos puede afectar de forma directa a dicho desarrollo.

Se ha escrito mucho sobre las consecuencias de consumir cannabis y alcohol en esta época del año. Que hay afectaciones en nuestras habilidades cognitivas es indudable, sobre todo en lo que se refiere a poder adquirir nuevos conocimientos o a la rapidez con la que tomamos decisiones.

El estudio que os traemos hoy, realizado por la Universidad de Montreal, ha arrojado un poco de luz sobre este tema y que, al fin, nos ha señalado a una de las dos sustancias como ‘claramente peor’ que la otra.

Así pues, sería el cannabis la peor de las sustancias, sobre todo por el efecto que puede tener a largo plazo en nuestro cerebro. Para esta investigación, participaron 3800 jóvenes de 31 colegios diferentes y con edades superiores a los 13 años. Lo que se pretendía era conocer el efecto de estas drogas si se consumían de forma regular durante dos años.

La directora del estudio fue la profesora Patricia J. Conrod y llegó a la conclusión de que la droga tenía muchos más efectos cognitivos a largo plazo que el alcohol. La clave de este estudio es que se ha realizado en cerebros que están en pleno proceso de desarrollo.

Según la profesora Conrod: “Los adolescentes deberían retrasar todo lo posible el uso del cannabis, ya que está interfiriendo con el desarrollo de su cerebro”. Cree que la prevención es la clave para evitar futuros problemas y no hay mejor forma que hacerlo que a través de la educación en las escuelas.

En sus conclusiones, afirma que se deberían aumentar los programas de prevención en los colegios, con especial hincapié en los primeros años de la ESO. La adicción al cannabis es muy, pero que muy común en la mayoría de países europeos y en los Estados Unidos, por lo que este tipo de datos se deberían tener en cuenta a la hora de afrontar la educación de las nuevas generaciones.

El consumo de este tipo de sustancias puede, además, producir una gran cantidad de enfermedades psicóticas… y nadie quiere volverse loquísimo, ¿no? Pues eso.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido este estudio? ¿Qué experiencia tenéis al respecto? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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