La gran mayoría de las veces comemos las cosas que nos gustan. Nos quedamos con lo que conocemos y nos conformamos con eso. Así es un poco cómo nacen las gastronomías alrededor del mundo. Se comían lo que tenían cerca. En el caso de España, comíamos conejos. Bueno, aún lo hacemos. Y lo hacemos, porque España viene de Hispania, que significa “la tierra de los muchos conejos”. No es broma.

Ya los romanos lo supieron ver cuando llegaron hace ya dos mil años. Llegaron a la península y entraron en la meseta y vieron conejos por todos lados. Orejas por allí, bigotes por allá. Y como eran así de originales, dijeron: “Vamos a llamar a esta tierra, la tierra de los conejos”. Y se quedaron tan anchos. Pero bueno, eran romanos y hacían un poco lo que les venía en gana.

Como tenemos conejos a mansalva en España, pues así fue cómo el conejo se convirtió en parte íntegra de nuestra gastronomía española. Pero lo que traemos hoy tiene que ver con unos platos que existen más allá de cualquier comprensión humana. No sé si los podría clasificar dentro de una gastronomía, pero por amor a nuestros estómagos, será mejor no hacerlo.

Os presentamos los diez platos más extraños y exóticos que jamás habéis visto (y casi mejor que ni probéis, porque madre mía):

1Tarántulas crujientes de Camboya

Consideradas como una delicia local por los camboyanos, estos arácnidos peluditos se fríen como si fueran gambas, se les pone un poco de ajo (para suavizar ese sabor clásico de araña) y luego se pinchan en un palo. Dicen, los que los han probado, que sabe a una mezcla de pollo y bacalao.

Este insecto se popularizó a finales de los años 70, cuando sus habitantes pasaron por la hambruna después de la guerra civil camboyana de la época. Agarraos, porque los siguientes manjares no mejoran.

2Vino de ratón chino

Sí, ya sé. Da mucho asco, pero ¿verdad que nunca habíais oído hablar de ello? Al menos acabaréis sabiendo algo nuevo. El caso es que para elaborar esta bebida se ahoga en una botella de vino de arroz a una familia de ratones recién nacidos durante un año.

No es un brebaje para los amantes de los animales, eso seguro. Los que lo han probado dicen que su sabor no es muy agradable, como era previsible. En las regiones de China donde se consume, se usa como remedio medicinal para problemas de hígado, de piel y de asma.

3Zumo de ojo de oveja

Este es uno de esos alimentos de la antigüedad que se hacía de cosas asquerosas para diversos usos. Como el pis, que se usaba para curar heridas abiertas y eso. Se dice que este “zumo” se originó en la época del conquistador mongol Gengis Kan, hace 800 años. Y se creó para combatir la resaca.

Si en la antigua Mongolia, se te iba un poco la mano con la botella de hidromiel, te hacías este zumo: tomate, vinagre y ojos de oveja. Todo mezclado en un buen smoothie a la vieja usanza.

4Feto desarrollado de pato

Este tampoco está hecho para estómagos débiles. Y con razón. Qué asco. Madre mía. Pero sí, esto se come, al parecer. Aunque bueno, aquí en España se comían las criadillas de toro, así que tampoco podemos señalar mucho.

El caso es que, este plato, también conocido como Balut, es exactamente lo que dice el título: un huevo de pato ya fertilizado y a medio crecer. De origen asiático, se puede encontrar en Filipinas, China, Camboya y Vietnam. Es considerado como una “delicia”, aunque eso quizás ya sea más debatible.

5Ojos gigantes de atún

Otro plato con ojos. Se empieza a hacer un patrón aquí. Aunque inusual para nosotros, puede encontrarse fácilmente en los supermercados de Japón y China, donde son muy populares. Se suelen servir cocidos o rebozados (al gusto del consumidor) y acompañados de verdura y salsa picante. Sinceramente, aunque de aspecto viscoso, rebozados y luego juntados con verduras y salsa deben de ser al menos comestibles.

6Café de excrementos de civeta

La civeta es un animal muy similar a una comadreja y un mapache que se encuentra en Asia e Indonesia. Cuando las civetas dejan sus excrementos, estos se recogen para hacer el kopo luwak, el café más caro del mundo. Sí, como lo oís.

El café más exclusivo del mundo se hace con caca de comadreja. A 450 euros va el kilo. Casi nada. Según dicen los que recogen los granos, tiene un sabor muy único. Tú dirás.

7Larvas de hormiga

Nos vamos esta vez al otro lado del océano y nos detenemos en México, donde encontramos este plato, al que también se le llama escamoles. Son larvas procedentes de las hormigas negras Liometopum, una especie muy agresiva y con un tamaño superior al de las hormigas normales. Se fríen con mantequilla y especias, y luego se envuelven en una tortilla.

Este plato, apreciado desde tiempos prehispánicos, es conocido popularmente como “caviar de insecto”.

8Patas de gallina

No confundir con las patas de pollo, o muslos. Esta comida consiste en literalmente las patas del animal. Con garfas y todo. Y es que este plato, es muy popular en China. Como aquí las pipas. Y se comen de manera similar. Son un tentempié, básicamente.

Se pueden encontrar en cualquier supermercado e incluso también se usan como ingrediente en sopas.

9Pulpo vivo

Este plato no es extraño ni exótico. A ver, en España comemos mucho pulpo. De hecho, es parte de nuestra gastronomía. El pulpo a la gallega es un plato icónico de nuestra cocina. Así que el pulpo no nos sorprende mucho. Muerto, eso sí. Y cocinado. Pero es que resulta que en Corea del Sur, el Sannakji (que es cómo denominan este plato) es simplemente un pulpo vivo que se corta al momento y se sirve en taquitos pequeños.

No siempre, pero suele estar sazonado con sésamo y aceite. De hecho, advierten que hay que comerlo con precaución, porque los tentáculos (que tienen ventosas pegajosas) no han sido cocinadas y pueden adherirse a tu garganta y ahogarte. Cosa que sería una muerte algo absurda.

10Lagartos, escorpiones y caballitos de mar en palos

Cerramos con un plato parecido al primero: animales fritos y pinchados en un palito, que se comen como un aperitivo. De textura crujiente, son muy comunes en China donde se consumen por sus supuestas propiedades medicinales.

La tradición china recoge que son capaces de curar catarros, ayudan a perder peso y pueden darte un chute de energía. Si os apetece probarlos, ya nos diréis si tienen algún efecto curativo.

¿Qué os ha parecido? ¿Os gustaría probar alguno de estos platos? ¿Conocéis alguno más que sea muy extraño? Decidnos algo en los comentarios.

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Fuentes: El Mundo