Si nos vamos a las estadísticas más actuales, el 30% de los británicos entre los 25 y los 39 años tienen, como mínimo, un tatuaje en alguna parte de su cuerpo. Puede que se lo hayan hecho porque quisiesen tener un recuerdo imborrable o porque, simplemente, se pasaron de copas en su verano en Mallorca. Sea como sea, los tatuajes están muy de moda en la actualidad.

Una vez dicho esto, hay que decir, en honor al protagonista de nuestra historia de hoy, que hay personas que se empeñan en, sea como sea, llamar la atención y sorprendernos con arriesgados tatuajes que, como mínimo, no dejan a nadie indiferente.

Si no que se lo cuenten a Chris Dalzell, quien se ha gastado, a lo largo de los últimos años más de 26.000 euros en cubrirse por completo el cuerpo con piezas hechas de tinta que, como mínimo, resultan llamativas.

A sus 33 años, se hizo su primer tatuaje cuando tenía tan solo 16 y ahora, con el paso del tiempo, se ha hecho 600 más. Casi nada. ¿Y sabéis qué? Lo más probable es que, mientras estemos escribiendo esto, ya se esté haciendo otro.

“Nunca he tenido en cuenta los pensamientos de la gente a la hora de percibirme. Me fascina el dolor de los tatuajes y como este puede tener diferentes niveles. Por ejemplo, me tatué los párpados y pasé tres días sin poder ver nada por culpa de la inflamación”.

Su apariencia hace que se sienta un poco ridiculizado por parte de las personas que se cruzan con él, que le hacen comentarios un tanto desagradables.

“La gente se envalentona mucho a la hora de criticarme. Cuando voy caminando por la calle, ya ni se esperan a que yo pase de largo para hablar de mí, simplemente se giran y dicen cosas como ‘Mira la cara de ese tío'”.

“La impresión era que, si tenía tatuajes, estaba relacionado con algún tipo de pandillas. Especialmente en Irlanda del Norte, donde las pandillas están asociadas con una violencia terrible que, todavía hoy, azota las calles”.

“El hecho de estar cubierto de tatuajes no significa que sea una persona violenta. Algunas veces las personas se acercan y me hablan y, cuando terminamos, me dice: ‘Estaba completamente equivocada contigo”.

“Una vez que vas a la cara, cambia completamente la forma en que el resto del mundo te ve. Pero sigo sintiéndome igual que antes de hacerlo. Olvido que tengo los tatuajes en la cara. Soy la misma persona por dentro”.

Chris confiesa que nunca pensó que recibiría tantos juicios por parte de los demás: “Nunca se me pasó por la cabeza. No pensé en cómo reaccionaría la gente. Si me hubiera sentado y pensado al respecto, podría haberlo hecho de manera diferente”.

“Era lo que quería hacer, simplemente no pensaba en lo que pensaban los demás”. Pero eso sí: Chris no se arrepiente de sus obras de arte y, de hecho, está muy orgulloso de ellas.

Incluso él tiene sus límites y dice que fueron sus párpados los que causaron más dolor, incluso dejándolo incapaz de ver durante tres días: “Salí de la tienda de tatuajes y estaba completamente ciego. Me estrellé contra un poste de luz de camino a casa. No pude encontrar el camino a mi auto. Me quedé varado en Belfast durante cuatro horas hasta que mi compañero vino a buscarme”.

Afirma que, el dolor de los tatuajes le ha hecho aliviar otros dolores, como el que sintió cuando su hija enfermó gravemente y estuvo varias semanas ingresada en un hospital. Fueron su vía de escape.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta historia? Explicadnos vuestra experiencia con los tatuajes en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: LadBible, DailyMail.