Todos tenemos nuestras aficiones. A algunos les gusta leer, a otros les encanta el cine, otros juegan al fútbol y algunos se dedican a coleccionar cartas Pokémon. Los hobbies nos consiguen distraer y entretener y siempre nos dan esa oportunidad de conocernos a nosotros mismos e incluso de mejorar nuestras habilidades.

Pero de vez en cuando aparece alguien con una extraña afición que lo rompe todo. Un pasatiempo (por así decirlo) que te hace pensar si el ser humano perdió algún tornillo allá cuando aún cazábamos con arco y flecha.

Elena Shilenkova, una bloguera rusa de 34 años comenzó a dejarse crecer las uñas durante cuatro años y no se las ha cortado desde entonces. Sus uñas llegan a medir más de 12 centímetros, una longitud que ha roto récords. Y es que encima ha revelado en su videoblog que ha “sacrificado” sus dos grandes amores, el deporte y viajar, para poder dedicarse a sus uñas. A las que llama sus “bebés”. Ahí lo dejamos.

Resulta que la historia de nuestra “uñi-larga” compañera comenzó con una apuesta. Una amiga suya le apostó 2800 € a que jamás llegarían a crecer más de 5 cm. Y como se puede ver en las fotos, claramente ganó esa apuesta.

Ganó al año y usó el dinero para poder comprarse un coche. Eso sí, las uñas no dejaron de crecer y crecer, hasta que en 2018, Elena llegó al libro ruso de los récords. Pues ya sabéis, si queréis llegar al libro español de los récords, dejaos crecer las uñas. Os reto.

Claro que mantener a estas extraordinariamente largas uñas no es nada fácil para Elena. Lo explica así: “Me encanta jugar al tenis, pero realmente no puedo correr el riesgo de tropezar y tener que parar mi caída con mis manos.”



Y no es el único sacrificio que ha tenido que hacer: “Además, ya no voy al extranjero porque lo único que me gusta hacer en vacaciones es nadar en el mar.” Aunque, bueno, he de decir que creo que sería más problemático ir en avión con esas uñas. ¿Os imagináis, pasar por los controles del aeropuerto así? No es un escenario que haya contemplado he de decir.

Sin embargo, las razones de Elena son distintas: “No puedo nadar porque el riesgo de romper una uña es demasiado alto, por lo que no me voy de vacaciones por si me tienta meterme en el mar”.

Shilenkova manifiesta que “es un trabajo difícil hacer crecer tus uñas. Se necesita mucha dedicación y compromiso para cuidar algo que es tan frágil.” Dice estar constantemente preocupada por miedo a romperlas y que cuidarlas es como si tuviera un trabajo a tiempo completo.

“Incluso cuando estoy durmiendo, subconscientemente, mi mente se preocupa por ellas, por eso las llamo mis bebés porque tengo que cuidarlas”. Pues eso, lo que decíamos. Que a veces te paras a pensar si los humanos perdieron algún tornillo y acabó donde Jesús perdió la sandalia. Pero olé a su dedicación, todo sea dicho.

Si bien tienen sus inconvenientes, Elena, que es soltera, ama la admiración que atraen sus asombrosas garras. “La gente a menudo se me acerca a la calle y me dice lo bonitas que piensan que son mis uñas”, añade con orgullo.

“Son hermosas porque son únicas. Me hacen destacar entre la multitud y la gente no me olvida a toda prisa”. Tú dirás, Elena. Tú dirás.

Como es evidente, las tareas diarias se le hacen difícil. Coger el cuchillo y el tenedor se vuelve un reto y vestirse sin romper por error sus uñas se convierte en un desafío. Elena explica que “coger la tarjeta del banco es probablemente la cosa más molesta”.

“Puedo hacerlo con tiempo y mucha concentración, pero, por lo general, cuando estoy en una tienda le pido a la gente que me ayude a sacar monedas o tarjetas del bolso”.

¿Qué os ha parecido? ¿Os dejaríais crecer las uñas como lo ha hecho Elena Shilenkova? Dejadnos un comentario en el Facebook. 

Si os ha gustado este artículo, además, podéis echar un vistazo más abajo y disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, claro). 

Fuentes: Virgin Media Television