Hay pocas cosas más molestas en verano (o en cualquier estación del año, de hecho) que una mosca comience a revolotear alrededor de tu comida. Por mucho que trates de espantarlas a manotazos, siempre vuelven para más. Si tuviesen la mitad de inteligencia que de tenacidad para acoplarse a excrementos, quizás vivirían más tiempo.

Pero independientemente de su capacidad intelectual, resulta que nuestras queridas amigas las moscas, son bastante peores de lo que nos pensamos. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez en qué os podría pasar si una mosca posase sus frotantes patitas en vuestra comida?

A menudo, se piensa que no hay insecto más asqueroso que la cucaracha, pero las moscas son, sin embargo, el doble de sucias. Este insecto es mucho más propenso a la propagación de gérmenes.

Además, las moscas acaban comiendo todo lo asqueroso: cadáveres de animales, excrementos y basura.

La diferencia clave entre ambos insectos es que las cucarachas solo se alimentan de comida, mientras que las moscas consumen también materia en descomposición. Es este último elemento el que lleva todos los posibles patógenos enfermizos.

Y para empeorarlo todo, como las moscas no pueden masticar, regurgitan unas enzimas fétidas para digerir lo que comen. Es decir, vomitan para comer.

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A veces, los gérmenes se “acoplan” a la mosca (como un sidecar de la Segunda Guerra Mundial) y se propagan por los alimentos en los que se ha posado, sin que el insecto no tenga que expulsarlos. Es decir, que solo con tocar tu comida, una mosca puede transferir los gérmenes.

El problema es cuando los microbios que transportan las moscas entran en contacto con alimentos no cocinados y se dejan en condiciones favorables al crecimiento de bacterias. Es ahí cuando puede haber peligro. Por eso hay que andarse con ojo con todos los alimentos frescos.

Entre las enfermedades que pueden propagar estos bichos, destacan: el tifus, la disentería, la salmonella o incluso lombrices intestinales. Dicho esto, lo más probable es que si ingieres un alimento tocado por las moscas, la gran mayoría de los microbios serán destruidos por el sistema inmune de nuestro cuerpo que nos protege.

¿Sabías que si matas una mosca en marzo, no tendrás que matar mil en abril? Al menos, eso nos dice el refranero. La sabiduría infalible del pueblo nos trae también otros clásicos con moscas como: “Aremos, dijo la mosca y estaba en la oreja del buey“, “A la olla que hierve, ninguna mosca se atreve” y el inolvidable “Con maña, caza a la mosca la araña“. ¿Cuál os gusta más? Decídnoslo en Facebook.

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Fuentes: lavanguardia salud180