De vez en cuando aparece una de esas noticias que nos hacen recuperar la fe en la humanidad, uno de esos artículos que nos hará creer que aún hay gente que no se deja guiar por sus prejuicios (o, por lo menos, que lo hace en la menor medida posible).

Carlos Duarte es el joven protagonista de esta historia y, como muchos otros, llevaba mucho tiempo sin encontrar trabajo, concretamente cuatro meses. Este chico de 21 años había buscado empleo en muchos sitios y estaba a punto de desesperar cuando, de repente, su suerte cambió.

Su historia fue contada por una empleada de una cafetería de Córdoba (Buenos Aires) que fue quien compartió lo sucedido.

“Hola, ¿cómo estás? Te molesto un segundo para hacerte una consulta, ¿están tomando gente? Porque yo estoy buscando trabajo, me dijo este joven bien educado que esperó su turno para que lo atienda con tranquilidad y estaba bien prolijo”.

Carlos buscaba empleo de puerta en puerta hasta que Eugenia López, esta trabajadora de cafetería, decidió echarle una mano. Pese a que en ese momento no tenían ninguna vacante disponible, le dijo que le podía dejar el currículum. Sin embargo, Carlos no se podía permitir imprimirlo, así que, simplemente con un cuaderno y un bolígrafo, redactó su CV a mano donde explicaba que había trabajado como albañil, asesor comercial, camarero y lavacopas.

Finalmente, se disculpaba por la que él consideraba como una “impresentable” hoja. Desde que la historia se hiciera viral, a Carlos le han llovido las ofertas.

“Le puse carita feliz para cuando necesitemos gente. Qué importa que no tenía para imprimir si lo que quiere y lo que necesita es trabajar”.

Todo esto lo explicó la empleada a través de las redes sociales donde la mujer adjuntó una imagen del currículum del joven. A raíz de eso, la ayuda no tardó en llegar y, después de que el CV se hiciese viral, una fábrica de vidrios le hizo una entrevista y Carlos obtuvo ese empleo que con tanto anhelo buscaba.

Eugenia publicó el CV el día 21 de septiembre y, en solo unos pocos días, el joven chico ya obtuvo su puesto de empleo; de hecho, se sabe que el mismo jueves 27 de septiembre empezará a trabajar.

Obviamente, los medios locales se hicieron eco de la noticia y entrevistaron a un feliz Carlos.

“No le puedo pedir más a la vida. Haber conseguido un trabajo fijo, en blanco, con horarios y un sueldo era lo que anhelaba. Ya sueño con mi primer sueldo y lo que voy a hacer: le prepararé un asado a mi gente querida y le haré un regalo especial a Eugenia, que es mi angelito”.

El joven explicó que no se esperaba que la gente respondiese de esta forma ante el anuncio de Eugenia; sin embargo, él tenía mucha confianza en sí mismo porque se ve (citando sus propias palabras) como “el fiel reflejo de un pibe argentino: sin un mango, sin laburo, con mis viejos lejos que no se resigna nunca“.

“No lo digo para ser un ejemplo, solo para que muchos como yo, que hay miles, sepan que siempre que se busca se encuentra. Yo no quiero planes sociales, subsidios, yo quiero arremangarme y laburar [trabajar]. Nunca perdí la fe”.

Tanto si se trata de voluntad como de suerte, lo que está claro es que los portales de empleo tienen sus días contados como Eugenia López decida abrir un negocio sobre asesoramiento y orientación laboral.

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Fuentes: clarín, elpaís