Weng Chen es la artista detrás de las ilustraciones que os traemos hoy. Ella, en su infinita imaginación, ha buscado reflejar en sus trabajos algunas de las situaciones que las ‘mujeres contemporáneas’ se encuentran en su día a día.

Hoy nos hemos querido centrar en su interesante visión sobre el cuerpo de la mujer, su percepción del mismo y todos los ‘problemas’ que tiene a la hora de comprarse ropa. ¿Estará en lo cierto? Juzgadlo vosotros mismos.

Ese momento en el que percibimos que hemos perdido todo ese peso que queríamos perder y que ya podemos comprarnos toda la ropa que nos queríamos comprar… y luego pasa lo que pasa. No es que quede mal, es, simplemente, que no encaja dentro de nuestra expectativa.

En nuestra cabeza, como no era de extrañar, todo luce tremendamente mejor que en la realidad…

Pero es que claro, la imaginación es muy traviesa y, normalmente, no suele estar de nuestra parte.

Este tipo de prendas son bastante arriesgadas a nivel de diseño.

Y claro, cuando las vemos en revistas o en Instagram, la gente siempre luce estupenda con ellas.

Pero los michelines son los michelines. Debemos aprender a amarlos, porque ellos, en realidad, no nos han hecho nada malo a nosotros.

Aiii… los tirantes; qué bonitos y qué complicados son.

En nuestra cabeza, es casi como si fuésemos una celebridad que, por puro capricho, gestiona una preciosa granja.

Pero claro… todo lo que tienen de bonito no lo tienen de práctico y, cuando toca ponerse manos a la obra… la cosa se sale bastante de madres.

Algo así a la altura de los hombros puede resultar de lo más fresquito y guay para esos calurosos días de verano que tanta vida nos consumen.

Con algo así, en nuestra cabeza, somos como una especie de estrella de Instagram que ha decidido pasar un fin de semana en la costa brava.

Pero la realidad es que nuestra anatomía es la que es y, en muchas ocasiones, no está de nuestro lado para facilitarnos el estilismo.

Si a esto le sumas que, por ejemplo, eres madre…

Pues la verdad es que el abanico de posibilidades adversas hacia tu persona aumentan muchísimo.

Una chaqueta unas cuantas tallas más grande de la nuestra fue algo que cintas como las de ‘León: el profesional’, pusieron bastante de moda hace un par de décadas…

En nuestra cabeza, las tallas de más se convierten en todo un factor de ‘misterio’ y ‘sensualidad’…

Pero, en la realidad, la cosa tiene más que ver con la imagen de una persona que se dispone a robar muchísimos productos de unos grandes almacenes.

Los pantalones de pierna ancha siempre se han mantenido en esa fina línea de ‘pasar de moda’.

Pero, en los últimos años, se han vuelto a poner bastante de moda y la verdad es que, la gran ventaja que tienen, es que son bastante frescos.

Peeeeeero nuevamente estamos ante ese tipo de prendas que, según cómo, nos pueden hacer parecer una pera gigante, por ejemplo.

Un vestido recortadito puede ser la pieza perfecta para una noche de cena con las amigas.

En nuestra mente, lo raro sería que no nos llamasen de Vogue para hacernos un reportaje…

Pero el ‘efecto colador’ puede ser de lo más desastroso (aunque hay que ver siempre la parte positiva a todo, mujer).

Por la raja de tu falda…

Pasas de desfilar en la 080 Barcelona…

… a convertirte en la mayor atracción de tu inquieto retoño.

Podéis visitar su blog en el que relata “las aventuras de Messy Cow” (como las llama la propia artista) en este enlace.

A vosotrxs, ¿qué os han parecido estas situaciones? ¿Os sentís identificadxs con ellas? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: WengchenBoredpanda