Una estudiante de Derecho ha iniciado su particular guerra personal en solitarios para acabar, de una vez por todas, con el  ‘manspreading’… solo que sirviéndose de unos métodos que lo cierto es que han generado más polémica que otra cosa y han puesto en el punto de mira el debate sobre este tema. ¿Qué es lo que la joven ha utilizado para combatir contra este problema? Ahora lo veréis.

Anna Dovgalyuk, de 20 años, acusó a muchos de los hombres de su país natal de ser unos ‘agresores de género’ por ejercer, de forma constante, la práctica de ‘manspreading’ (algo que se podría traducir como el ‘despatarre masculino’… ya sabéis a qué nos referimos), y que, según afirma ella, no están siendo lo suficientemente castigados o vigilados por las autoridades de su país, Rusia.

Ella, ahora, ha decidido ponerse manos a la obra de una manera que no ha pasado nada desapercibida.

La joven ha comenzado a salpicar una mezcla de agua y lejía en la ingle de hombres con las piernas demasiado extendidas en el metro de San Petersburgo… y ahí es donde se ha generado la polémica, como podéis comprender.

Anna advirtió a todos sus potenciales objetivos en un vídeo: “Esta solución es 30 veces más concentrada que la mezcla utilizada por las amas de casa cuando lavan la ropa”.

“Se come colores en la tela en cuestión de minutos, dejando manchas indelebles”, aseveraba en el clip. También ha acusado a los manspreaders de que lo que hacen es un “acto repugnante contra el que se está luchando en todo el mundo, pero que se ha silenciado aquí (en su país natal)”.

Anna, que se hace llamar “activista social”, afirma que las manchas de blanqueador son “puntos de identificación” para “comprender de inmediato qué parte del cuerpo controla el comportamiento de estos hombres”.

La estudiante afirmó estar actuando “en nombre de todos los que tienen que soportar las manifestaciones de que usted declare sus cualidades de macho en el transporte público”… y esta ya fue la frase que acabó de hacer que la polémica explotase.

“Se come colores en la tela en cuestión de minutos, dejando manchas indelebles”

El medio de comunicación ruso Rosbalt afirmó que el video es falso, pero Anna ha insistido en que es “absolutamente real” y que está dispuesta a seguir con esa práctica todo el tiempo que haga falta con tal de visibilizar el problema.

También reveló que nadie la ha demandado hasta el momento, y agregó: “No creo que la gente vaya a la policía a presentar un informe sobre unos pantalones vaqueros que se han echado a perder”.

Anna ya había logrado atraer la atención de todo el mundo unos meses atrás al mostrar su ropa interior a los viajeros para crear conciencia sobre las leyes de llevar minifalda en Rusia.

Sabemos que Rusia es un país en el que los derechos de la mujer, entre los de muchos otros colectivos, no están bien respetados y representados en el mundo de la política. El año pasado, sin ir más lejos, Hillary Clinton criticó duramente al presidente ruso Vladimir Putin por su conducta cuando esta estuvo de visita en el país.

“No creo que la gente vaya a la policía a presentar un informe sobre unos pantalones vaqueros que se han echado a perder”

A continuación os dejamos el vídeo que ha publicado la joven en su canal de Youtube. A partir de ahí, sacad vuestras propias conclusiones:

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta nueva y polémica iniciativa? ¿Creéis que cosa como estas ayudan a solucionar problemas como el del manspreading o, por el contrario, solo sirven para dividir más a la opinión pública? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis encontrar otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño). 

Fuentes: The Sun, News.