First Dates podrá durar tantas temporadas como él quiera, ya que mientras haya solteros y solteras disponibles en España, el programa tendrá fondo de armario suficiente como para presentarnos una gran variedad de citas y encuentros diferentes. De hecho, First Dates destaca por juntar a personas de todas las clases y colores sin intentar enmarcar el amor dentro de unos márgenes concretos.

Por ejemplo, esta semana empezamos el programa con una pareja de transexuales que repetían experiencia en el programa, pero, mientras que la primera vez fueron, estéticamente, como un par de chicos, esta vez aparecían con su identidad de mujeres que es bajo la que realmente se siente cómodas, seguras y, sobre todo, sí mismas. Sin embargo, su identidad sexual no es lo único que “comparten”, sino que ambas son muy fans de Isabel Pantoja y les gusta disfrazarse de ella.

Pero no todas las citas del programa van tan bien como esta y la que os narraremos a continuación es un claro ejemplo de ello. Y es que la segunda pareja de la noche era muy distinta a la primera en muchos sentidos. Para empezar, la media de edad subió un poco con Javier, un técnico madrileño de 59 años con dos hijos que, según indica, ha llevado una vida de casado hasta que se separó hace poco y, ahora, está viviendo una segunda juventud.

“De joven era más viejo que ahora. Ahora soy más joven de mentalidad, es algo que he aprendido con los años…Estoy enamorado de la vida”.

Su cita iba a ser María, una portuguesa de la misma edad que Javier que buscaba un hombre que cumpliese ciertos requisitos.

“Busco a un hombre que esté bien y que tenga dinero, como yo”.

Como veis, desde el primer momento María se vendía como una mujer fatal, una seductora que siempre deja y nunca ha sido dejada, pero que venía a First Dates con muchas ganas de encontrar el amor. Por desgracia, su ilusión se rompió nada más ver a Javier.

Sin cortarse un pelo, María expresó ante las cámaras lo poco que le había gustado su cita. Pese a eso, no quiso que la cena le sentara mal y decidió sentarse con Javier a comer y disfrutar de la velada.

“Me ha cambiado la cara porque me pareció muy pequeño, muy enano…Y como no me había gustado le dejé de hablar, yo estaba allí pero no escuchaba”.

Javier hablaba por los codos y no paraba de contarle de todo a María que aguantaba como podía. Aunque tenía ganas de irse, quería mantener la compostura.

Sin embargo, pese a que Javier no paraba de hablar, tampoco era tonto y se dio cuenta de que María estaba siendo muy cerrada y no le prestaba atención.

Parece muy hermética, por eso no le he preguntado nada. Me parece que no se sintió muy cómoda cuando me vio”.

María decidió desde el minuto uno que la cita no iría bien y le soltó varios desplantes a Javier, con lo cual, llegado el momento, no hubo sorpresa y se produjo el final que, desde el principio, todos habríamos vaticinado. Se fueron cada uno por su lado.

A continuación, os dejamos el vídeo con algunos de los mejores momentos de la cita.

Y vosotrxs, ¿qué opináis de la actitud de María? ¿Creéis que estuvo demasiado cerrada o que debe guiarse por sus instintos? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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