Muchos de nosotros hemos pasado por etapas duras durante el colegio y puede que algunos hayáis recibido bullying por distintos motivos, pero, sin duda, una de las principales características físicas donde los niños ponen mucho hincapié y donde, valga la redundancia, se ceban, es en el exceso de peso.

Un niño o niña con unos kilos de más será posiblemente humillado o increpado al respecto en algún momento de su vida. Y si no, que se lo digan a Kate Parry (no Katy Perry), una chica que, en el colegio, le llamaban gorda y ningún chico quería estar con ella, de hecho, se burlaban de ella.

Recientemente, esta joven logró escapar de los fantasmas de su pasado tras haber conseguido adelgazar casi 40 kilos y bajar unas cinco tallas.

La chica pasó de no tener ningún tipo de interés en hacer deporte a, finalmente, convertirse en una fanática del fitness que además quiere ayudar a otros a conseguir sus metas.

Kate Parry tiene actualmente veinticinco años y solía comer comida china para llevar casi cada día de la semana, llegando a pesar hasta 115 kilos. Según ella, engordó tanto debido a una combinación de pereza (se pasaba las noches jugando a Los Sims y hablando con sus amigas por Messenger) y de una dieta realmente pobre y poco equilibrada.

“Mi colegio estaba muy cerca de un establecimiento de comida china para llevar, con lo cual casi cada día caía en la tentación y comía más de lo debido. Al principio no me preocupaba por mi peso, pero mis amigas del instituto empezaron a salir con chicos y, como ninguno mostraba interés por mí, me quedé sola”.

Poco a poco, se empezó a sentir incómoda con sus amigas, ya que inconscientemente se comparaba con otras y se sentía muy consciente de su peso.

Pero en algún momento decidió que ya había tenido suficiente y que quería cambiar de vida así que, finalmente, reunió toda la motivación que necesitaba para ir al gimnasio.

“Honestamente, creo que logré adelgazar en el momento en que lo decidí, ya que cuando los resultados empezaron a aparecer, todo fue cuesta abajo porque vi realmente de lo que era capaz”.

Sin embargo, no realizó este proceso sola, sino que tuvo un entrenador personal durante seis meses que no solo la ayudó a adelgazar sino que le enseñó conceptos e ideas que la han ayudado en su día a día.

La dieta de Kate también necesitaba un cambio que, principalmente, consistía en eliminar la comida china y los atracones nocturnos de chocolate por otros alimentos más nutritivos.

“Ahora suelo comer gachas de avena para desayunar, algo de atún, arroz y verduras para comer y luego para cenar microproteínas Quorn con patatas y más verduras”.

 

La disciplina en sus rutinas alimenticias y el ejercicio físico se han convertido en elementos clave de la vida de Kate, aunque sabe que los números no son lo importante.

“Ya no me peso tan a menudo como antes. El número de la balanza no es importante en realidad, sino que hay que valorar cómo se siente una. Durante una etapa de mi proceso para mejorar mi salud, me obsesioné con los números y con mi peso, cosa que me hacía infeliz. A día de hoy solo me preocupa poder ponerme la ropa que quiero sin tener que pensar si he engordado demasiado”.

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Fuentes: mirror, hulldailymail