Vivimos en una época en la que, gracias a las redes sociales, hemos podido contactar con cualquier persona desde cualquier parte del mundo. Esto, en gran manera, ha popularizado los ‘reencuentros’ entre personas que, por un motivo u otro, se habían distanciado en el espacio o en el tiempo (o en ambas cosas).

De entre este tipo de encuentros, es muy popular aquel que tiene que ver con los antiguos compañeros de tu clase. Acabas el instituto y cada uno cogéis por vuestro lado. Pasan los años y, gracias a un grupo de Whatsapp, os volvéis a poner al tanto de vuestra existencia… para bien o para mal. Y es que, en el caso que os traemos hoy, el reencuentro fue bastante agridulce, sobre todo para nuestro protagonista.

Agustín, de 24 años de edad, fue agregado a un grupo llamado ‘Falsa cena’ en el cual sus antiguos compañeros de instituto planificaban una inminente cena para ponerse al día de cómo habían ido sus vidas a lo largo de los últimos 6 años en los que no se habían visto.

En las capturas de pantalla que os dejaremos más abajo, no se puede apreciar el momento en el que a Agustín le ofrecían ir también a dicho encuentro… pero sí podemos ver la respuesta que les dio:

“Si quieren hacer una cena reencuentro con sus ex compañeros, por qué mejor no se dignan primero a pedirle perdón a los compañeros a los que le hicieron la vida imposible con su permanente bullying”, escribía el joven que, como ya habréis podido comprobar, fue víctima de acoso por parte de estos mismos compañeros que, ahora, lo invitaban a cenar.

El estudiante de psicología de 24 años les recalcó que le parecía tremendamente hipócrita que quisieran hacer este tipo de reencuentros con gente a la que le hicieron la vida completamente imposible. Que, para él, ellos ya no existían.

La cosa fue a más y, al final de su ‘denuncia’, mencionó a un tal ‘Macilla’ quien, por lo que se puede deducir, era el peor de todos: “Deberían replantearse otro tipo de cosas, porque ser amigo de un violento abusador no está nada bueno, pregúntenle a la hermana sino. Saludos compas”.

Esta conversación se hizo viral muy rápidamente y la reacción de la mayoría de los usuarios que la leyeron fue de completa solidaridad con Agustín. Él, por otro lado, agradeció muchísimo los comentarios positivos, pero también explicó que, en el momento que envió los mensajes, se salió del grupo, por lo que no tiene la reacción de sus ex-compañeros.

Agustín también explicó que, gracias a todas estas cosas que le han pasado, una de las principales cosas que ha aprendido es que, a sus hijos, les enseñará “a respetar a sus compañeros” para que no hagan lo que le hicieron a él:

“Probablemente muchos tuvieron una infancia/adolescencia difícil. Eso no justifica, pero si puede ser más entendible”.

“Si hay confianza y amistad, las jodas valen hasta que expresen lo contrario.Pero nadie, nadie debe bancarse giladas que no son de uno. Me dinamitaron la autoestima mucho tiempo, pero me las banqué. Pero hay gente que mata o se suicida por eso”.

Las redes sociales se han volcado por completo con él y esto es una gran señal que nos indica que, al menos poco a poco, la sociedad se ha ido mentalizando respecto a este peliagudo tema.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta historia? ¿Habríais hecho lo mismo que el protagonista de nuestra historia de hoy? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: El Clarín, TN.