Todos tenemos alguna parte (o más) de nuestro cuerpo de la cual no estamos orgullosos. Normalmente es alguna pequeña “deformidad” o “defecto”, pero a veces pueden ser simplemente complejos nuestros. Obviamente, si los compartimos con nuestros amigos casi siempre nos dirán que son tonterías, pero, de alguna forma, para nosotros tienen mucho valor.

Pero es importante abrazar nuestras debilidades y nuestros fallos para aprender a amarnos a nosotros mismos y, de hecho, recientemente tenemos un ejemplo claro sobre cómo afrontar este tipo de situaciones.

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Hace mucho tiempo que Sammy Law, una empresaria de 47 años, se sentía acomplejada por una marca de nacimiento bastante grande que tenía en su hombro. Hace poco, encontró una solución a esa inseguridad que la atormentaba.

Sammy vive en el condado de Essex, Inglaterra, y desde que era pequeña ha tenido que soportar burlas por la marca de su brazo. De hecho, pasó gran parte de la adolescencia vistiendo camisetas de manga larga para que no le hicieran bullying en el instituto y lo pasaba realmente mal en la playa. Sus compañeros le decían que parecía que “tenía caca en el brazo”.

“Cuando estaba en un hotel o en la playa siempre iba con una camiseta y casi nunca me quedaba en bañador, incluso en el agua intentaba mantener los hombros sumergidos para que nunca se viese la marca de nacimiento que coartaba mi libertad”.

Su obsesión con su marca de nacimiento era tal que, cuando conoció a su marido, no le quiso revelar que la tenía hasta el punto que solo se lo dijo una vez estuvieron casados.

“Nací con él y, de hecho, mi padre siempre me decía que era lo que me hacía bonita, cosa que yo creía. Pero cuando llegué a la adolescencia la gente empezó a fijarse en ella y me daba cuenta de cómo susurraban a mis espaldas, lo cual me hizo sentir que había algo mal en mí, que no era normal”.

Para lidiar con ese complejo, Sammy decidió superarlo con tinta. Sentía que ya había tenido suficiente y que debía solucionarlo, pero… ¿cómo? Puesto que ya tenía varios tatuajes en su cuerpo optó por hacerse uno más que, finalmente, le permitiese descansar y dejar de pensar en sus complejos.

“Estoy tan contenta con el tatuaje que no pienso en la marca que hay justo al centro”.

Como podéis ver, los tatuajes, en realidad, no son solo estética, sino que sirven para algo, siempre que nosotros querramos. En este caso, Sammy ha logrado lidiar con sus problemas alrededor de su marca de nacimiento rodeándola de un envoltorio bonito para que, de esa forma, ella pueda aceptarlo mejor.

“Ahora me siento llena de confianza y no me da miedo mostrar mi marca y mi tatuaje, de hecho, es justo lo contrario, me gusta que la gente lo vea y me haga comentarios al respecto. Me ayuda mucho explicarles incluso el motivo por el cual he aprovechado mi marca para hacerme este sol”.

Obviamente, no es necesario que todo el mundo use los tatuajes para adornar o tapar aquello que nos avergüenza, pero lo que queremos evidenciar es que hay maneras de hacer frente a estos complejos que nos afligen y, aunque la ayuda siempre es buena, hay ocasiones en las que la voluntad de cambiar nuestra actitud puede salir de nosotros mismos.

A vosotrxs, ¿qué os parece la forma en que Sammy ha superado su complejo? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: vt.co, metro