El amor surge cuando menos te lo esperas y, a veces, puede aparecer como una simple petición de amistad en Facebook. Todo empezó en el año 2000 cuando Wolfe, un chico de siete años de Idaho, ayudó a sus padres haciendo una caja de regalos (es decir, poniendo regalos dentro de una caja de zapatos) para los niños más desfavorecidos en Filipinas durante la Navidad.

Como parte del envío, tenían que adjuntar una foto suya, así que Wolfe mandó una en la que salía vestido de vaquero.

Durante una década, Wolfe no volvió a pensar en ello, pero en 2009, cuando tenía 21 años, le llegó una solicitud de amistad de Joana Marchan que, al no conocerla, decidió ignorar. Dos años después, recibió otra petición de amistad así que, al generarle bastante curiosidad, optó por aceptarla y preguntarle de qué se conocían.

Fue entonces cuando Joana le recordó acerca de la caja/regalo que envió cuando era un niño, algo que la madre de Wolfe, Denise, le confirmó.

Por lo visto, Joana Marchan le había enviado una carta de agradecimiento en su momento, pero parece ser que se perdió por el camino.

De todos modos, empezaron a hablar y se dieron cuenta de que compartían muchos gustos y aficiones como, por ejemplo, su pasión por la música y la fe cristiana. Al cabo de un año chateando, decidieron conocerse y Wolfe la visitó a Manila donde estuvo durante 10 días.

Nada más verse, se sintieron atraídos el uno por el otro, pero la familia de Joana era muy tradicional y necesitaba dar el permiso para que la relación fuese oficial. Por eso, fue cuestión de tiempo antes que Wolfe volviese a Manila durante un mes para pedirle permiso a los padres de la joven.





Pero de nuevo, su madre se resistía a dar el sí final. Por suerte, finalmente, en otra de sus visitas, Wolfe se trajo consigo a su padre y, al ver esto, la familia de Joana accedió a que se casara con él.

La pareja decidió irse a vivir a Estados Unidos, ya que el puesto de trabajo de Wolfe era demasiado bueno como para dejarlo. Les daba suficiente como para vivir los dos juntos y, además, enviar algo de dinero a Manila.

Al principio, Joana tuvo que habituarse a una vida muy diferente a la que estaba acostumbrada, sobre todo al tener que acompañar a Wolfe en muchos de sus viajes de trabajo, mientras cuidaban de su bebé.

Sim embargo, la pareja tiene previsto regresar a Filipinas para casarse una segunda vez, ya que en la primera ocasión los padres de Joana no lograron sacar el visado necesario y tuvieron que estar en la boda vía Skype.

Actualmente, el proyecto que unió las vidas de estas dos personas sigue en activo, de hecho, a día de hoy han enviado más de 100 millones de cajas con regalos en todo el mundo y, de hecho, algunas de ellas están hechas por Joana y Wolfe que, cada Navidad y en homenaje a su relación, envían varias cajas.





Como es lógico, este proyecto caritativo y navideño no está hecho para que la gente encuentre el amor, sino para dar ilusión y esperanza a los más necesitados en los momentos más difíciles. Pero, de todos modos, es normal que resulte realmente bonito que, después de tanto tiempo, haya surgido una bonita pareja de esta iniciativa navideña.

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Fuentes: mb.ndt, people