En los años 60, el economista y matemático rumano Stefan Mandel quería saber cómo podía ganar dinero, así que dio con una solución bastante obvia, pero peculiar: ganar la lotería.

Mientras que la mayoría de gente cree que ganar el premio gordo depende solo de la suerte, Mandel pensaba un poco distinto.

Stefan se pasó años estudiando el trabajo del famoso matemático Leonardo Fibonacci y, tras muchos años de esfuerzo, dio con un algoritmo englobado dentro de un método llamado la “condensación combinatoria”.

Mediante este método, se dice que Mandel podía acertar cinco de los seis números ganadores (ya que, por aquel entonces, los cinco primeros numeros solo iban del 0 al 40), haciendo que las probabilidades de hacer el número pasasen de ser millones a solo ser miles.

Así que, junto a un grupo de amigos, compró muchos boletos usando diferentes combinaciones posibles y logró hacerse con el premio gordo.

Pese a que la cantidad se vio muy reducida debido a los impuestos, fue suficiente para escapar de su país e ir a Australia donde empezó una nueva vida con su familia. Sin embargo, este premio solo fue el primero, de hecho, ganó la lotería en 13 ocasiones más sin romper ni una ley.

Y es que, parte de lo que ganaba, lo volvía a invertir en comprar miles de tickets, asegurándose la victoria y haciendo que cada vez acumulase más dinero con un riesgo mínimo.

Es verdad que eso le suponía mucho trabajo, desde la primera inversión inicial hasta tener que ir a todos los establecimientos posibles comprando los boletos que él necesitaba.

Durante los ochenta, Mandel terminó formando un grupo de inversores que fueron los que, en gran parte, le ayudaron a hacer los pagos y a automatizar el sistema que les haría ganar la lotería tantas veces.

Finalmente, Mander se fijó en una lotería muy particular, la de Virginia, puesto que esta estaba hecha de forma que el número total de combinaciones era mucho menor que en otros lugares, con lo cual, aumentaba muchísimo la probabilidad de acertar y reducía el tamaño de la inversión necesaria. En 1992, la lotería de Virginia tenía un bote de 27 millones de dólares que Mandel ganó, aparte de muchos otros premios secundarios.

Pese a que el método utilizado por Mandel no era ilegal, levantó muchas suspicacias que terminaron desembocando en una batalla legal que duró años y fue investigado por agencias internacionales como la CIA, el FBI o la Australian Securities and Investments Commission.

Finalmente, y tras ver que no podían hacer nada, Mandel se embolsó el dinero ganado y sus inversores recibieron una pequeña parte de todo ello.

En 1995, Mandel se declaró en bancarrota y, actualmente, vive una vida tranquila en Vanuatu, un país insular localizado en el océano Pacífico Sur.

Muchxs estaréis pensando que no es posible que nadie haya intentado ganar la lotería con el mismo método siguiendo los pasos de Mandel. Pero según el matemático ya no es posible debido a que los tiempos han cambiado, o al menos eso fue lo que dijo en una entrevista para la revista Planet Money.

“El número de combinaciones ha crecido demasiado, requeriría de una inversión enorme y no habría suficiente tiempo para comprar los billetes habiendo comprobado que se han hecho bien lo cálculos y sin cometer un fallo que te haría perder mucho dinero”.

En cualquier caso, os deseamos toda la suerte del mundo en la lotería a aquellxs que, como nosotrxs, no seáis excelentes matemáticos.

¿Habéis ganado nunca la lotería? ¿Lo habéis hecho mediante algún método secreto o simplemente habéis tenido suerte? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuentes: elespanol, news