Cuando tenemos una cita es importante no ir con miedo y saber ser capaz de decir lo que pensamos y mostrarnos como personas sinceras, honestas, pero, sobre todo, de verdad. Aunque también puede suceder que, intentando ser originales y queriendo mostrar tus ganas, termines disparándote un pie e intimidando a la otra persona.

Puede que con esta explicación no tengáis muy claro de lo que estamos hablando, pero el caso que se produjo ayer en First Dates funciona perfecto como ejemplo de ello.

Y es que, tanto si te gusta el programa de Cuatro como si no, la realidad es que funciona perfectamente como modelo de estudio para aquellos que son más inexpertos en las citas puesto que, a menudo, nos da ejemplos sobre las cosas que NO debemos hacer en las citas.

La cita que analizaremos a continuación tuvo a Isabel y José Antonio como protagonistas. Parecía que la cita había empezado bien mientras hablaban de marisco y de cómo compartían pasión por el mar, pero, poco a poco, la cosa se fue torciendo.

Todo empezó cuando, hablando de Málaga y del mar, José Antonio decidió invitarla a espetos (que, aunque no sea muy glamuroso, en el momento se apuntó un tanto) pero también la invitó a otra cosa, concretamente a hacer el amor, algo que Isabel consideró bastante precipitado.

Y es que José Antonio es un diseñador que se autoproclama una máquina haciendo el amor, cosa que aprovechaba para remarcar a la que tenía ocasión hasta el punto de incomodar bastante a Isabel.

Viendo que el hombre no paraba de insistir con el tema, Isabel decidió hacerle sentir que se estaba sintiendo intimidada para que aflojase un poco el ritmo, cosa que no logró.



Así que, visto el panorama, la mujer se dedicó a ponerse fina a base de almejas y a fijarse más en la comida que en su cita. Pero a José Antonio le ponía cualquier cosa, con lo cual, viéndola comer, decidió hablar de lo bonita que era su boca y pedirle un beso.

“Tienes bonita boca. Luego vamos a ver cómo besas”.

Isabel accedió, pero no sin antes confesar a cámara que pensaba que no había otra forma de definir su cita que no fuese como un auténtico coñazo.

De hecho, cuando llegó el momento de la verdad y José Antonio le preguntó cómo había ido la cita, Isabel explicó que se lo había pasado bien y se había divertido mucho, pero entonces, con honestidad pero con algo de temor, le dijo a José Antonio que, como persona, le había parecido un poco coñazo, más que nada porque no podía hablar de otra cosa que no fuese el coito.

En ese momento, el hombre se puso un poco a la defensiva, ya que considerándose un conquistador no esperaba esa respuesta tan directa que, de alguna forma, entendemos perfectamente que le haya podido ofender (igual que sus comentarios durante la cita han podido ofender a Isabel).

«Me gustan las sardinas, pero no me gustas tú», fue una de las frases que le dijo al rechazarlo.

En cualquier caso, creemos que si no ha funcionado era porque no eran personas afines y esperamos que, en un futuro, ambos tengan más suerte y encuentren a su media naranja.

¿Qué opináis de esta cita? ¿Cómo habríais reaccionado vosotrxs en su lugar? Dadnos vuestra opinión en los comentarios de Facebook. 

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