Seguramente alguna vez habréis tenido la suerte de salir con una persona que, según los cánones de belleza actuales, está por encima de vuestras posibilidades. Una de esas personas que, por mucho que te vistas con tus mejores galas, hace que parezcas un hobbit a su lado. Pero, a menudo, tener una cita con alguien así puede hacer que nos pongamos nerviosos y hagamos que no disfrutemos ni nosotros ni la otra persona, haciendo que todo termine en un fracaso absoluto.

A continuación, veremos las imágenes que publicó un chico mediante una aplicación de citas logró la coincidencia perfecta y quedó con la “chica perfecta”. Y, por si nadie lo creía, decidió documentar gráficamente toda la velada con fotos incluidas. ¡No os lo podéis perder! 

Primero quiso mostrar a todo el mundo la cita que había «conseguido». Ni siquiera se lo podía creer.

El chico tenía la sensación de que no iba a lograr estar a la altura de su cita, pero de todos modos decidió que si había algún momento idóneo para ir a la peluquería, era ese.

No quería que nos perdiésemos ningún paso de su cita, así que no solo documentó la propia velada en sí misma sino que también hizo fotografías durante la previa.

Como veis quedó estupendo, la diferencia entre él y Antonio Banderas es mínima.



Los dos se habían citado en un enorme centro comercial. No podían haber escogido un lugar más romántico.

Hasta este momento todo podría haberse tratado de un engaño o una broma, pero, efectivamente, era 100% real.

Su clásico posado serio que lucía en todas las fotos se transformó en un gesto de incredulidad. No se creía que un tío como él estuviese teniendo una cita con una chica como ella.

Fueron a comer y, como no podía ser de otra manera, ella escogió el lugar.

Él le había preparado un detalle que decidió darle antes de comer.

Esta imagen tiene un valor enorme, ya que es la única que ha sido tomada por otra persona.

La confianza entre ellos aumentó hasta el punto de compartir la comida sin ningún tipo de problemas.



Él decidió hacer lo mismo y quiso compartir su carne con ella (no es ninguna metáfora calenturienta).

Pero, a diferencia de lo que había ocurrido con la rosa, ella no supo cómo encajar del todo ese bonito (pero raro) gesto.

Se portó como un galán y cargó con su bolso mientras miraban ropa por el centro comercial.

Al final, hacer de «mula» tuvo su recompensa y se compró esta chaqueta tan moderna.

Después de comprar fueron a los bolos, una apuesta segura para la diversión.

Ella se lo estaba pasando en grande con cada parte de la cita.

Así que, lejos de terminarla rápido, fueron juntos al cine.

Y para aprovechar la carrerilla cultural que habían hecho con la película, decidieron ir a curiosear libros.

Hacia el final de la cita incluso se animaba a posar en las selfies que él se hacía, cuando al principio hacía caso omiso a la cámara frontal… Ya es un avance, ¿no?

Ya se había comportado como un «gentleman» cuando le sujetó el bolso, pero que te aguanten el vaso mientras bebes ya es otro nivel.

Por desgracia, todo lo bueno termina y la cita estaba llegando a su fin.

Ella se despidió de él (no sabemos si hubo beso) y también se despidió de la cámara (que, obviamente y como habéis comprobado, fue una parte importante de la cita).

Así que, con esta última imagen, este chico se despidió de la que, posiblemente, será una de las mejores citas de su vida.

¿Habéis tenido nunca una cita así? ¿Cómo la gestionasteis? Explicadnos vuestra historia en los comentarios. 

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Fuentes: laguiadelvaron, difundir