A cierta edad a todos nos llega ese momento en que nuestros padres descubren que hemos empezado a beber y, de hecho, a menudo suele ser uno de los primeros pasos que marcan el conflicto generacional que ocupa a todos los adolescentes a partir de una determinada edad.

Sin embargo, cada caso es diferente y a cada uno de nosotros lo han pillado de forma diferente. Algunos han sido cazados in fraganti en el lugar de los hechos; otros han sido pillados vomitando en lavabo y otros, simplemente, se despertaron con un olor a alcohol tan potente que echaba  para atrás.

Pero el caso que veremos a continuación es un poco diferente y, de alguna forma, más moderno.

Hoy en día los grupos de WhatsApp ocupan gran parte de nuestro tiempo. Tenemos uno para el equipo de fútbol, otro para el curro, uno para los compañeros de clase, etc. Sin embargo, hay un tipo de grupo que, seguramente, la mayoría de nosotros tenemos en común (con la excepción de Harry Potter y algún otro desgraciado). Efectivamente, estamos hablando del mítico grupo de WhatsApp formado por la familia.

Ese grupo realmente raro que no tiene nada en común más allá de la sangre (y no necesariamente) dando lugar a todo tipo de situaciones y conversaciones estrafalarias.

En este caso la diversión empezó cuando un joven habló de más por el grupo haciendo que este se revolucionará y, por suerte, la hermana de este chico estuvo rápida e hizo capturas de pantalla de todos para que el mundo pudiese disfrutar de lo que estaba sucediendo.

Parece que «su niño» se levantó algo desorientado y, sin comprender la situación, se delató a sí mismo en un peniquete.



Ese «Fanta con cosas» no iba a pasar desapercibido, pero su madre, lejos de reñirle o adoptar una actitud de desaprobación, decidió tomarle un poco el pelo a su pequeño.

Además, su madre le deja claro que no se trata de una bronca, sino de unos datos científicos que aseguran que no va a crecer más, pero parece que el joven no termina de entersarse (seguramente debido a lo que popularmente se conoce como resaca).

Finalmente, se da cuenta de que lo han pillado y decide recular como un coche que se ha metido en el carril contrario. Pero se nota la falta de experiencia y lo único que se le ocurre decir es que era broma, sin embargo, se le ve el plumero al preguntar que pasaría si hubiese bebido dos vasos.

Viéndose atrapado en un callejón sin salida, el joven decidió pedir ayuda a su hermana que estaba disfrutando del espectáculo con las palomitas en la mano y partiéndose la caja como si no hubiese mañana.

Pero su hermana no lo ayudó, lejos de eso, seguía riéndose. Así que su madre se puso salomónica y decidió darle un poco de caña a ella y poniéndola como mal ejemplo.

Pero el joven de la familia seguía a lo suyo preocupado por si, efectivamente, no iba a crecer mal y usó ese «100tifiko» tan milenial.

El hermano, que, por lo visto, debía estar en algún tipo de viaje con los amigos, estaba completamente desconcertado y empezaba a poner en duda las palabras de su madre aportando pruebas.

No sabemos como terminó la conversación, pero imaginamos que, seguramente, finalizó con la muerte de la hermana debido a un ataque de risa.



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Fuentes: huffingtonpost, tesuena